viernes, 30 enero 2026

Confirman que hay fosfina en Venus, e incluso amoniaco, moléculas relacionadas con la vida

Al azar

Cuatro años después del descubrimiento de fosfina en las nubes de Venus, un hallazgo que generó entusiasmo y escepticismo en igual medida, hay una nueva confirmación de esta sustancia química, lo que podría indicar la presencia de vida en el planeta o, al menos, la existencia de un nuevo tipo de química. Venus es un planeta con un ambiente extremadamente hostil, cubierto por nubes de ácido sulfúrico y con una superficie lo suficientemente caliente como para derretir plomo.

Un equipo liderado por Dave Clements, astrofísico del Imperial College de Londres, presentó los hallazgos preliminares en una sesión especial del National Astronomy Meeting en el Reino Unido en julio. Aunque estos resultados aún no han sido revisados por pares, se basan en una gran cantidad de datos nuevos recolectados desde el descubrimiento inicial de fosfina en 2020. Los investigadores no solo han vuelto a detectar fosfina (PH3) en la atmósfera de Venus, sino también amoníaco (NH3) en concentraciones de partes por mil millones en las capas más profundas de las nubes.

Presencia inusitada

Clements explica que la presencia de estos compuestos de hidrógeno en la atmósfera de Venus es inesperada. Aunque no puede afirmar con certeza si estos hallazgos son evidencia de vida, estima que hay entre un 10 % y un 20 % de probabilidades de que se trate de vida y entre un 80 % y un 90 % de que estos compuestos se deban a un tipo de química aún desconocido. Para producir estos compuestos, debe haber algún proceso activo que los esté sintetizando continuamente, ya que la fosfina no podría sobrevivir mucho tiempo en la atmósfera de Venus sin descomponerse, y lo mismo ocurre con el amoníaco.

Clements fue parte del equipo que en septiembre de 2020 publicó el descubrimiento original de la fosfina, liderado por Jane Greaves de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido. En ese entonces, encontraron fosfina en concentraciones de partes por mil millones en la atmósfera superior de Venus, y recordaron que en 1978 la sonda Pioneer Venus de la NASA también detectó fosfina en concentraciones de partes por millón en las nubes del planeta.

Actualmente, Clements y su equipo forman parte del programa James Clerk Maxwell-Venus del Observatorio del Este Asiático, monitoreando la atmósfera de Venus para detectar fosfina y otros compuestos en colaboración con más de 30 astrónomos a nivel mundial. Han analizado datos recolectados en tres campañas observacionales: en febrero de 2022, julio de 2023 y septiembre de 2023. Solo en la primera campaña de febrero de 2022, recopilaron 140 veces más datos que los obtenidos en las observaciones originales de 2020.

Evidencias espectroscópicas

Durante esa primera campaña, el equipo detectó líneas de absorción de agua semipesada (HDO) y fosfina. Estas observaciones permiten monitorear el vapor de agua en la atmósfera de Venus. La fosfina es común en la atmósfera de gigantes gaseosos como Júpiter y Saturno, donde la gran cantidad de hidrógeno permite su formación a altas presiones y temperaturas en el interior del planeta, siendo luego transportada a capas más altas por corrientes de convección. Sin embargo, en planetas terrestres como Venus y la Tierra, la atmósfera oxidante degrada rápidamente compuestos como la fosfina y el amoníaco, lo que implica que debe haber algún proceso activo que los produzca.

Fosfina en la Tierra

En la Tierra, las fuentes de fosfina son principalmente la industria o la biología, donde bacterias anaeróbicas la sintetizan en lugares como los intestinos de tejones o el guano de pingüinos. Por lo tanto, la presencia de fosfina en un planeta terrestre puede considerarse un biomarcador. Investigaciones lideradas por la astrobióloga Clara Sousa Silver en 2020 ya propusieron a la fosfina como una firma biológica en las atmósferas de exoplanetas.

Comprender la química atmosférica

Actualmente, muchos proyectos científicos están dirigidos a estudiar las atmósferas de exoplanetas rocosos en busca de vida extraterrestre. Sin embargo, para concluir con certeza que hay signos de vida en estos lugares, es necesario comprender a fondo la química atmosférica de planetas cercanos, como Venus, lo que aún parece ser un reto. Según Clements, la detección de fosfina y amoníaco en Venus evidencia que los científicos aún no comprenden completamente la química atmosférica de nuestro vecino planetario más cercano. Para entender mejor los planetas distantes, es esencial profundizar en el estudio de Venus.

Para buscar signos de vida en Venus, no basta con observar su atmósfera de forma remota, sino que es necesario penetrar en sus nubes. Hay varias misiones programadas para Venus en los próximos años. La misión Davinci, descendiente de la sonda Pioneer Venus, está programada para lanzarse a finales de esta década. Esta misión será la primera en entrar en la atmósfera de Venus en más de 40 años y tomará mediciones detalladas de la dinámica de sus nubes utilizando tecnología de punta, como imágenes infrarrojas y ultravioleta.

Además, hay una serie de misiones privadas conocidas como las misiones Morningstar, la primera de las cuales está prevista para lanzarse en aproximadamente un año. Estas misiones estudiarán las nubes de Venus para determinar si pueden albergar vida microbiana.

Escepticismo

No obstante, algunos científicos, como David Rothery, científico planetario de The Open University en el Reino Unido, se muestran escépticos ante la posibilidad de vida en Venus. Según Rothery, la idea de vida en Venus, probablemente en las regiones más frescas de la atmósfera, es una afirmación extraordinaria que requiere evidencia igualmente extraordinaria. Sugiere que las actividades volcánicas de Venus podrían ser una explicación más plausible para la presencia de fosfina.


Fuente: Chemistry World.

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