Los virus gigantes son una categoría de virus que, como su nombre sugiere, son notablemente más grandes en tamaño y complejidad que los virus típicos. Mientras que los virus comunes miden entre 20 y 300 nanómetros, los virus gigantes pueden alcanzar tamaños de hasta 500 nanómetros o incluso más, llegando a tener genomas de cientos de miles o millones de pares de bases, lo que es significativamente mayor que el de los virus convencionales. Algunos ejemplos son los mimivirus, pandoravirus y los más recientemente descubiertos mirusviricota y nucleocitoviricota.
Aunque los virus gigantes fueron identificados hace solo unas décadas (inicios de los 2000), su descubrimiento ha revolucionado la virología, obligando a redefinir el concepto de virus.
En los océanos, los virus gigantes influyen en las redes tróficas y ciclos biogeoquímicos, afectando tanto a las comunidades microbianas como a la disponibilidad de nutrientes. En ambientes polares, estos virus gigantes han evolucionado para soportar temperaturas extremadamente bajas, lo que se refleja en cambios a nivel genómico. El calentamiento global puede impactar sobre la distribución y supervivencia de estos virus, lo que podría tener consecuencias ecológicas.
Características
Los virus gigantes no solo son grandes, sino que también tienen una cantidad mucho mayor de genes en comparación con otros virus. Algunos de estos genes eran antes considerados exclusivos de organismos celulares, lo que ha generado preguntas sobre su origen y evolución. En particular, tienen un arsenal de genes relacionados con funciones metabólicas que no se encuentran en otros virus. Esto sugiere que alguna vez pudieron haber sido organismos celulares que redujeron su tamaño evolutivamente.
Suelen infectar a organismos eucariotas como amebas, algas y otros microorganismos, lo que les otorga un papel importante en los ecosistemas acuáticos.
Adaptación al frío
Una investigación reciente ha demostrado que los virus gigantes son componentes importantes en las redes tróficas marinas, especialmente en ecosistemas fríos como los mares antárticos y árticos, donde juegan un papel en la dinámica de los nutrientes y la ecología general. A través de estudios genómicos, se ha observado que los virus gigantes en estas regiones polares han desarrollado adaptaciones especiales al frío, lo que ha afectado su contenido genético y estructura proteica. Estas adaptaciones incluyen cambios en la frecuencia de aminoácidos y estrategias genómicas que les permiten sobrevivir y prosperar en aguas con temperaturas por debajo de los 10 °C.
Un punto interesante es la biodiversidad y endemicidad de los virus gigantes en estos ambientes. Los virus gigantes de los fiordos patagónicos, en aguas más cálidas, parecen tener menor endemicidad y adaptaciones frías menos marcadas en comparación con sus contrapartes polares, lo que sugiere que los virus polares son más especializados y pueden estar amenazados por el cambio climático.
Más información
Marianne Buscaglia, José Luis Iriarte, Frederik Schulz, Beatriz Díez: Adaptation strategies of giant viruses to low-temperature marine ecosystems. JF The ISME Journal, 2024. DO 10.1093/ismejo/wrae162.

