Una investigación conjunta entre la Universidad de Warwick, el Instituto Smithsonian y Embrapa de Brasil ha revelado que los mitos y tradiciones culturales han sido fundamentales para la supervivencia y diversidad genética de la yuca (Manihot esculenta), un cultivo esencial para la alimentación de cerca de mil millones de personas en el mundo.
A pesar de ser propagada por clonación mediante esquejes, lo que teóricamente debería limitar su diversidad genética, el estudio publicado en Science analizó más de 500 genomas de yuca moderna, de herbarios y de restos arqueológicos, encontrando una sorprendente diversidad genética en esta especie.
Los investigadores identificaron que esta diversidad ha sido preservada gracias a prácticas agrícolas indígenas en Brasil. A través de entrevistas, descubrieron que los agricultores locales han desarrollado métodos para mantener y aumentar la variabilidad genética de la yuca. Un ejemplo clave es la creencia en Kukurro, el dios oruga, en cuyo honor los agricultores plantan ciertos esquejes en “casas de Kukurro” permitiendo la reproducción sexual de la yuca y, por lo tanto, introduciendo nueva variabilidad genética al cultivo.
Se esperaba que la reproducción clonal limitara la diversidad, pero encontraron lo contrario: la yuca tiene más diversidad genética que sus parientes silvestres, gracias a la selección y el intercambio de variedades por parte de las comunidades indígenas.
Otro hallazgo interesante fue la distribución homogénea de esta diversidad en la región amazónica y el Caribe, algo inusual en cultivos ampliamente extendidos. Esto se debe a la tradición de los agricultores de intercambiar y comerciar esquejes de diferentes variedades de yuca, asegurando la propagación de genotipos resistentes y diversos.
Un ejemplo cultural significativo es la costumbre matrimonial del pueblo brasileño Waurá, donde las novias llevan esquejes de yuca al pueblo de su esposo, promoviendo así la diversidad genética del cultivo.
Se ga comprobado, pues, la importancia de las historias y mitos en la evolución de los cultivos, por lo que conviene apoyar a las comunidades y aprender de su conocimiento ancestral. Esta comprensión de las prácticas indígenas podría ser clave para futuras estrategias de mejora genética y para garantizar la seguridad alimentaria en entornos difíciles.
Fuente: Logan Kistler et al, Historic manioc genomes illuminate maintenance of diversity under long-lived clonal cultivation, Science (2025). DOI: 10.1126/science.adq0018

