En las profundidades del océano, donde la luz del sol no llega y la presión es decenas de veces mayor que en la superficie, la vida suele parecer remota y escasa. Sin embargo, las últimas expediciones científicas frente al litoral de Costa Rica han revelado un paisaje inesperadamente vibrante: auténticos “bosques” de coral dorado que se alzan entre miles de estrellas… de mar. Allí, a entre 360 y 529 metros de profundidad, los investigadores han descubierto un coral tan distinto de todos los conocidos que ha sido necesario crear una nueva familia biológica para clasificarlo.
Un hallazgo en un mundo casi inexplorado
El descubrimiento se produjo durante unas expediciones de 2019 y 2023 a los montes submarinos cercanos a Isla del Coco, una región famosa por su biodiversidad. Para explorar estos ambientes inaccesibles, los científicos utilizaron el vehículo operado remotamente ROV SuBastian, capaz de descender cientos de metros y recolectar muestras con precisión quirúrgica.
En uno de esos montes submarinos, el equipo observó un paisaje que parecía sacado de una novela fantástica: ramificaciones amarillas y brillantes emergían de un suelo completamente cubierto por ofiuros, pequeños equinodermos cuyos brazos forman patrones que recuerdan a un cielo estrellado. La escena evocaba un bosque dorado iluminado por constelaciones, y esa imagen inspiró el nombre del nuevo coral.
Un nombre con resonancias élficas
El coral pertenece a un nuevo género, Laurinque, derivado de Laurinquë, “árbol dorado” en quenya, la lengua élfica creada por J. R. R. Tolkien. La especie se denomina elenya, que significa “estelar”. El conjunto —Laurinque elenya— captura la estética casi mística del entorno donde fue hallado.
Este toque literario no es un capricho: la biología marina suele recurrir a nombres evocadores cuando un organismo destaca por su apariencia o por el contexto de su descubrimiento. En este caso, la combinación de color, forma y paisaje hacía inevitable la referencia.
¿Por qué es tan especial este coral?
Clasificar organismos implica comparar su morfología (forma y estructura) y su genética con la de especies ya conocidas. En este caso, los investigadores se encontraron con un rompecabezas: los tres genes habitualmente utilizados para identificar corales apuntaban a familias distintas y no relacionadas. Esta discordancia es extremadamente rara.
Para resolver el misterio, el equipo recurrió a la filogenómica, una técnica que analiza cientos de genes simultáneamente. El resultado fue claro: Laurinque elenya no pertenece a ninguna familia existente. Es una rama evolutiva única, cercana a los Eunicellidae, pero lo suficientemente diferente como para justificar la creación de una nueva familia: Laurinqueidae.
Los montes submarinos: laboratorios naturales de evolución
Los montes submarinos son elevaciones volcánicas que no llegan a la superficie. Funcionan como islas biológicas: estructuras aisladas donde las especies pueden evolucionar de manera independiente. En el caso de Costa Rica, estos montes han revelado una sorprendente cantidad de especies nuevas en los últimos años.
Los corales profundos, como Laurinque elenya, forman ecosistemas vulnerables que proporcionan refugio y estructura a numerosos organismos: peces, crustáceos, esponjas y equinodermos. Su conservación es crucial, especialmente porque la mayor parte del océano profundo sigue siendo desconocida. De hecho, se estima que más del 75 % de las especies marinas profundas aún no han sido descritas.
Una ventana a la biodiversidad oculta
El hallazgo de Laurinque elenya no es solo una curiosidad taxonómica. Es un recordatorio de que el océano profundo sigue siendo uno de los últimos grandes territorios inexplorados del planeta. Cada nueva expedición revela formas de vida que amplían nuestra comprensión de la evolución y de la resiliencia biológica en condiciones extremas.
Estos descubrimientos subrayan la necesidad de proteger los ecosistemas profundos frente a amenazas como la minería submarina o la pesca de arrastre. En un mundo donde la biodiversidad se reduce rápidamente, encontrar un “coral entre las estrellas” es también una llamada a preservar los paisajes ocultos que aún brillan en la oscuridad del océano.
Referencia
Odalisca Breedy, Catherine S. McFadden, Catalina Murillo-Cruz, Ana-Belén Yánez-Suárez, Katleen Robert, Andrea M. Quattrini (2026) A coral among stars: A new octocoral family (Anthozoa, Octocorallia, Malacalcyonacea) from seamounts in the tropical eastern Pacific. ZooKeys 1283: 253-272. https://doi.org/10.3897/zookeys.1283.191899.

