Mascarillas faciales hechas por electrohilado

Para tejer telas se necesitan hilos. Y los hilos se han venido obteniendo tradicionalmente a partir de fibras naturales mediante algún proceso de hilado, ya sea manual o con máquinas como el huso de hilar o la rueca. Pero modernamente hay otras técnicas de hilado y ya no solo se usan fibras naturales. Una de estas técnicas es el electrohilado.

Consiste en obtener una disolución o una masa fundida térmicamente del polímero con el que se van a hacer las fibras (polímero que puede ser natural o sintético) e introducirla en un recipiente en cuyo extremo hay una fina aguja. Las fibras no se obtienen por extrusión (que es como se haría con la clásica jeringuilla), sino aplicando un potencial de miles de voltios. Esto hace que la gota que sale de la aguja se cargue electrostáticamente y experimente una repulsión, dirigiéndose hacia alguna superficie conectada a tierra. En su vuelo, el filamento perderá disolvente por evaporación (en el caso de partir de una disolución) o solidificará (si se parte de un fundido). Al final del proceso queda una fibra de polímero en fase sólida en la superficie conectada a tierra. Una fibra polimérica electrohilada normalmente se caracteriza por ser continua y tener un diámetro muy pequeño (típicamente entre 10 nm y 1 mm).

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Cuando esto se hace con celulosa, los grupos OH de la misma conectan los fragmentos de una fibra con otros fragmentos de la misma o con otras fibras. Por eso, por este procedimiento no solo se obtiene fibra de celulosa, sino una tela, si bien es un tipo de tela no tejida. Las mascarillas faciales se hacen con tela no tejida. si esta tela retiene parte de la carga electrostática que se le impartió en el proceso de formación, atraerá a otras partículas, como los virus.

En este vídeo se puede ver cómo se realiza el electrohilado:

Vídeo e imagen de portada: BYU’s College of Engineering
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