Astato: ¿una nueva arma contra el cáncer?

AstatoJuan Munuera Caravaca »

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Se calcula que mueren cada año por esta enfermedad entre 8 y 9 millones de personas y esta cifra va en aumento.

Laboratorios de todo el mundo invierten cantidades ingentes de horas al estudio e investigación de tratamientos contra esta dolencia. A día de hoy las terapias contra el cáncer han mejorado de forma considerable pero aún se está lejos de que sean totalmente efectivas en muchos casos y además está el problema de los efectos secundarios que conllevan muchos de los tratamientos.

En los últimos años se está investigando un tratamiento mucho más seguro y con menores efectos secundarios, el “culpable” de esto puede ser el astato.

¿Qué es el astato?

El astato es uno de los elementos más desconocidos que existen pero las pocas propiedades que se conocen de él lo hacen un candidato ideal para tratamientos contra el cáncer. Probablemente tenga mucho que ver en su desconocimiento el hecho de que es el elemento más escaso que hay en la Tierra. Se calcula que en un momento dado podría haber entre 0,07 y 28 gramos y además tiene un periodo de semidesintegración de tan solo 7,2 horas.

Fue descubierto en 1940 por los científicos Dale R. Corson, Emilio Segré y Kenneth Ross bombardeando bismuto con partículas alfa. De todas formas en los laboratorios solo se han podido obtener cantidades bajísimas de este elemento (microgramos); de hecho se cree que es de color negro pero este dato no está confirmado totalmente.

¿Por qué este “bicho raro” puede ser útil en la lucha contra el cáncer?

En los laboratorios ubicados en el CERN de Ginebra se ha estado estudiando este elemento y se ha conseguido obtener la estructura atómica del astato mediante una técnica llamada espectroscopía de ionización resonante. Gracias a esto se ha podido medir el potencial de ionización de este elemento y saber la reactividad química y su estabilidad.

Con estos datos se cree que podría ser útil en radioterapia gracias a su isótopo 211 (no confundir con su isótopo 210 que se descompone en polonio 210 que fue el veneno usado para asesinar al ex-agente de la KGB Aleksandr Litvinenko).

¿Qué ventajas hay al usar astato en radioterapia en lugar de otros radiofármacos?

Los radiofármacos habituales como el yodo ayudan a los anticuerpos que forman parte de las defensas del cuerpo humano a atacar a las células cancerígenas; el problema es su efectividad y sus efectos secundarios, ya que su precisión no es todo lo alta que sería deseable y también se suele destruir células sanas.

El astato podría ser usado en radioterapia como implante radiactivo; esto es más conocido como braquiterapia y consiste en colocar un diminuto implante radiactivo cerca de las células cancerígenas para atacarlas y destruirlas, pero con la ventaja de que en el astato las partículas alfa que emite son 4000 veces más masivas que las partículas beta que proceden de otros elementos radiactivos usados.

El químico estadounidense Lon J. Wilson, que es uno de los pioneros en el diseño de tratamientos contra el cáncer con astato, dijo: “es un poco como la diferencia entre un cañón y una pistola de aire comprimido”.

Otra gran ventaja es que es un elemento radiactivo de corto alcance: su efecto tiene un alcance de aproximadamente 0,05 milímetros, que es más o menos el diámetro de una célula cancerígena, por lo que su “onda expansiva” solo afectaría a la célula cancerígena dejando casi intactas el resto.

¿Para cuándo estaría disponible el tratamiento?

Hay varios laboratorios en el mundo que están intentando desarrollar radiofármacos con astato, como el de la Universidad de Cornell (EEUU), otro en Nantes (Francia) y otro en Gotemburgo (Suecia). En los próximos años se espera comenzar a hacer ensayos clínicos en humanos por lo que el uso del astato para el tratamiento del cáncer aún deberá de esperar algunos años más.

Bibliografía

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