jueves, 29 enero 2026

La mayor erupción volcánica del Holoceno se produjo hace 7300 años en Japón

Al azar

Un equipo de investigación de la Universidad de Kobe (Japón) ha descubierto que una erupción volcánica sucedida hace 7300 años ha sido la más grande del periodo Holoceno con diferencia, tres veces mayor que la de Tambora en 1815, que tuvo tales consecuencias atmosféricas y tan duraderas que se ha llegado a decir que en 1816 en ciertas regiones del planeta no hubo verano.

A esta conclusión se ha llegado a partir de imágenes sísmicas y muestreos de sedimentos alrededor de la caldera Kikai, frente a la costa sur de la isla Kyūshū de Japón. Debido a que las eyecciones volcánicas depositadas en el mar se conservan bien, registran mucha información en el momento de la erupción. Gracias a eso se ha podido obtener información importante sobre la distribución, el volumen y los mecanismos de transporte de la eyección.

La erupción expulsó una gran cantidad de productos volcánicos (cenizas, piedra pómez, etc.) que se asentaron en un área de más de 4500 kilómetros cuadrados alrededor del centro eruptivo. Con un volumen equivalente de roca densa de entre 133 y 183 kilómetros cúbicos, el evento fue la erupción volcánica más grande que ha tenido lugar dentro del Holoceno (los 11700 años más recientes de la historia de la Tierra después del final de la última edad de hielo) conocida por la ciencia.

Además de la lava, los volcanes expulsan grandes cantidades de piedra pómez, cenizas y gases como un flujo de movimiento rápido, conocido como «flujo piroclástico», y sus sedimentos son una valiosa fuente de datos sobre erupciones pasadas. En el caso de los volcanes terrestres, los geólogos comprenden bien el mecanismo de sedimentación de los flujos piroclásticos, pero los sedimentos en sí se pierden fácilmente debido a la erosión. Por otro lado, en el caso de los volcanes situados en islas oceánicas o cerca de la costa, el proceso de deposición del flujo piroclástico no está muy claro, tanto porque la interacción con el agua es menos conocida como porque es difícil obtener datos fiables y, por tanto, escasos. Por estas razones, es difícil estimar el impacto de muchas erupciones pasadas en el clima y en la historia.


Fuente:

S. Shimizu et al.: Submarine pyroclastic deposits from 7.3 ka caldera-forming Kikai-Akahoya eruption. Journal of Volcanology and Geothermal Research (2024). DOI: 10.1016/j.jvolgeores.2024.108017

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