El próximo día 8 de abril México vivirá el espectáculo de un eclipse total del Sol por la Luna, cosa que no se vivía en el país desde hacía 33 años. El punto donde durará más (cuatro minutos y medio) será unos 6 km al norte del poblado de Nazas, en el estado de Durango.
La trayectoria de máxima oscuridad debida a eclipse total tendrá muchas decenas de kilómetros de ancha y pasará cerca de ciudades importantes de los estados de Sinaloa (Mazatlán), Durango (Durango, Gómez Palacio y Lerdo), Coahuila (Torreón, Matamoros, Monclova, Sabinas, Ciudad Acuña y Piedras Negras).

El primer lugar importante donde se verá el eclipse será Mazatlán, donde comenzará en torno a las 09:51 de la mañana. Los momentos de mayor oscuridad serán entre las 11:07:24 y las 11:11:43 (4 minutos y 20 segundos).

Cuando salga de México, el punto de mayor oscuridad pasará por Estados Unidos, concretamente por Texas, Oklahoma, Arkansas, Missouri, Illinois, Kentucky, Indiana, Ohio, Michigan Pensilvania, Nueva York, Vermont, New Hampshire, Maine. La ciudad más grande que se encuentra completamente en el camino será Dallas. Será el segundo eclipse total visible desde el centro de los Estados Unidos en solo 7 años. Y seguidamente entrará en Canadá (Ontario, Quebec, New Brunswick, Islas del Príncipe Eduardo, Cape Breton, Nueva Escocia y Terranova. Hace 45 años que no se ve un eclipse total en Canadá.
La mayor parte del resto de la población de América del Norte verá un eclipse parcial. México y Texas son los lugares donde la probabilidad de que el tiempo sea soleado es mayor.
Francisco Díaz Covarrubias sobre el eclipse de 1860

A propósito de este eclipse, reproducimos más abajo parte de un artículo que escribió en el Diario del Gobierno de la República Mexicana del 6 de junio de 1860 el insigne ingeniero, geógrafo y astrónomo mexicano Francisco Díaz Covarrubias sobre un gran eclipse sucedido el 18 de julio de 1860, cuya zona de máxima oscuridad pasó por España. Díaz Covarrubias realizó a lo largo de su vida realizó importantes estudios tanto geográficos (carta geográfica y topográfica del Valle de México, estudios de los estados de San Luis Potosí y Tamaulipas) como astronómicos. En 1874 formó parte de la Comisión Astronómica Mexicana que viajó a Japón para fotografiar un paso de Venus frente al Sol. En 1862 fue designado director del Observatorio Astronómico Nacional en Chapultepec, dotándolo de los instrumentos más modernos de aquella época.


Es tal el interés que ha despertado en el mundo científico el eclipse del sol que debe verificarse el 18 de Julio, que no solamente los principales observatorios europeos y americanos y la mayor parte de las sociedades científicas de ambos continentes se disponen para enviar comisiones de astrónomos a los lugares más favorables para la observación del fenómeno, provistos de numerosos y magníficos instrumentos, sino que multitud de artistas, de curiosos y de aficionados se citan para la España, para el Norte del África y par a las costas de la península del Labrador y del mar de Hudson, atraídos unos por amor a la ciencia y deseosos todos de con templar el grandioso espectáculo de la desaparición momentánea del astro que nos da la luz.
La muda é imponente sublimidad de este fenómeno bastaría por sí misma para justificar el vivo interés que anima a los sabios si además la ciencia no esperase sacar de la observación las más importantes indicaciones, no solo sobre la corrección de las tablas astronómicas, la determinación de las longitudes geográficas y todos los demás usos comunes de los eclipses, sino también sobre la existencia de atmósferas al derredor del sol y de la luna. Durante el eclipse de 1842, que fue total en Francia, algunos astrónomos vieron al derredor del cuerpo opaco de la luna, además de una corona luminosa que se ha atribuido a la atmósfera de este astro o del gol, una especie de ráfagas, o más bien manchas de luz rojiza o violada, cuya formación no se ha podido explicar hasta ahora satisfactoriamente; de suerte que si este y otros fenómenos que sería inútil mencionar, vuelven a presentarse, еs probable que no se escapará su explicación a los muchos arbitrios con que hoy cuenta la ciencia.
Ya que por desgracia parece quo el nombre de México no ha de figurar en esta distinguida reunión científica, y que en nuestras legiones solo es visible una porción muy pequeña del eclipse, creo que se verá con agrado una breve descripción del fenómeno en general sobre la superficie de la tierra, y en particular algunos cálculos relativos a ocho o diez de nuestras ciudades más importantes en que puede observarse una parte más o menos considerable del eclipse.
(…)
El punto de la superficie de la tierra en que se verá el primer contacto del disco del sol con el de la una está situado a 34° 43′ de latitud Norte y a 3° 7′ de longitud al Oeste de México, y corresponde al territorio de los Estados Unidos al S. E. de Santa Fe. Este contacto se verifica antes de que salga el sol en México y cuando se cuente en esta ciudad las 5h. 18m. de la mañana. El último contacto tiene lugar en el África central a 4° 16′ de latitud Norte y a 118° 3′ al Oriente de México a las 10h. 21m. de esta ciudad.
La línea que demarca los puntos en que es visible el eclipse total parte de las costas occidentales de los Estados-Unidos a 46° de latitud; atraviesa la América inglesa, el mar de Hudson, la península del Labrador, el Atlántico, y pasando al S. O. de las islas británicas atraviesa la España cerca de los Pirineos, el Mediterráneo y penetra finalmente en África hasta el Mar Rojo. Las ciudades más importantes de España cortadas por la línea o muy inmediatas a ella son Oviedo, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Pamplona, Burgos y Santander. En África se verá probablemente el eclipse total en Argel, Bezan y otras poblaciones.
La línea en que deja de ser visible el eclipse, o almenos en la que solo se verifica el contacto aparente de los limbos, parte de nuestras costas occidentales a 16° de latitud y 6 de longitud al Oeste de México, dirigiéndose hacia el N. E. atraviesa la República cortando el meridiano de la capital en el Estado de Guerrero y el paralelo de 19° en el de Veracruz; pasa a muy poca distancia al Norte de este puerto, entra en el golfo, pasa al Sur de la Florida y después de atravesar el Océano, penetra en el África, tocando las costas de Guinea. La línea que forma el límite opuesto pasa por la América rusa y de allí se dirige al Asia.
Fácilmente se comprende que en todos los puntos situados entre estos límites, se verá una parte del eclipse, siendo esta tanto mayor cuanto más se acerque al lugar que se considera a la línea del eclipse total. En nuestro país solo dejará de ser visible en los Estados de Yucatán, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y una parte de los de Veracruz y de Guerrero. La ciudad de Veracruz queda casi en la línea que forma el límite meridional, de suerte que aunque ejecuté los cálculos directos para ver si se podría observar allí aunque fuera una pequeña parte, me resultó que no era posible, cosa que es tanto más de sentirse cuanto que en Veracruz hay mu chas personas capaces de hacer una buena observación. A muy poca distancia al N. de esta plaza se verificará el contacto aparente a las 6h. 6m. próximamente. En todo el resto de la República se verá el eclipse parcial creciendo la parte eclipsada del disco al paso que aumente la latitud; pero solo podrá observarse el principio y el fin en una extensión comparativamente pequeña comprendida entre las costas del golfo de México y cosa de 1° de longitud al Oeste de la capital. En todos los lugares situados más al Occidente solo será visible el medio y el fin pues cuando sale el sol en ellos, ha comenzado ya el eclipse. A lo largo de las costas de Jalisco, Sinaloa y Sonora, así como en la Baja California solo se podrá ver el fin.
(…)
[Tregua a la política en provecho de la ciencia]
Finalmente, por el interés de la geografía, y deseoso de que se aproveche esta oportunidad para situar algunas de nuestras ciudades, me tomo la libertad de suplicar a los señores periodistas de la República que reproduzcan estos datos con el objeto de que lleguen al conocimiento del mayor número posible de personas, excitándolas para que den tregua a la política por unos cortos instantes en provecho de la ciencia por un objeto que bien lo merece. Las personas que deseen hacer la observación pueden dirigirte a mí, dándome a conocer los instrumentos con que cuentan, y yo me obligo desde ahora a ejecutar todos los cálculos con los datos que me remitan, y a darles todas las instrucciones que soliciten para el mejor éxito de la operación, advirtiendo que esto último no se refiere a los profesores, sino a los aficionados que quieran emplear sus conocimientos en el bien común.
Un sextante, un cronómetro y un telescopio, es cuanto se necesita para hacer una observación muy apreciable, especialmente si se determina el error del cronómetro dos o tres días antes y después del eclipse por el método de alturas correspondientes, que en nuestras regiones proporciona la hora con la mayor precisión. Siendo el sextante un instrumento muy común y extremadamente sencillo en su manejo, me lisonjeo de que no faltarán personas que se encarguen de una operación que conduce a tan importantes resultados. Recomiendo con especialidad la observación del fin del eclipse, porque siempre el último contacto se puede notar con mayor exactitud, y además porque es visible en mayor número de puntos.
Yo observaré el eclipse en México en el mismo lugar en que ejecuté las observaciones para determinar la posición de la capital, abrigando la esperanza de que aunque el eclipse se verifica en la estación de las lluvias, por tener lugar al amanecer no habrá nublados, que son el escollo en que se estrellan las ilusiones del astrónomo.
México, mayo 29 de 1860.
Francisco Diaz Covarrubias

