La revista The Lancet ha publicado el primer estudio en humanos sobre una terapia génica de suplementación para niños con distrofia retiniana asociada a AIPL1, una enfermedad que causa una grave discapacidad visual desde el nacimiento. En el estudio participaron cuatro niños, quienes mostraron mejoras en su visión funcional sin efectos adversos graves. Las enfermedades retinianas hereditarias (ERH) afectan a 5-6 millones de personas en todo el mundo y se deben a mutaciones en más de 300 genes responsables de la estructura y función de las células retinianas. Aunque existen terapias génicas para algunas de estas mutaciones, solo voretigene neparvovec, dirigido a la mutación en el gen RPE65, ha sido aprobado como tratamiento. Resultados alentadores también se han observado en la terapia génica para algunas formas de sordera congénita.
Sin embargo, la implementación de la terapia génica presenta varias dificultades. Además de los efectos secundarios y la complejidad tecnológica, no todas las enfermedades genéticas pueden tratarse con esta estrategia. La retina y el oído interno son candidatos ideales para la terapia génica porque pueden tratarse de manera localizada, lo que minimiza efectos adversos y reacciones inmunológicas. Además, como las células retinianas y auditivas no se dividen activamente, un solo tratamiento puede proporcionar beneficios a largo plazo.
Estas terapias pueden cambiar vidas, especialmente en niños. La percepción visual depende de la estimulación visual durante el desarrollo postnatal. Existe un período crítico tras el cual los cambios neuroanatómicos debido a la ceguera son irreversibles, por lo que la intervención temprana es clave. En contraste, aunque los implantes cocleares pueden ayudar en algunos casos de sordera, actualmente no existen tratamientos efectivos para la mayoría de las ERH.
La visión juega un papel básico en el desarrollo social y cognitivo en la infancia, y los niños con discapacidad visual tienen mayor riesgo de retraso en habilidades comunicativas y motoras. De manera similar, los niños sordos que no reciben intervención temprana pueden experimentar dificultades en la alfabetización y una menor calidad de vida. Padres y docentes de niños tratados con la terapia génica de AIPL1 han reportado mejoras en el comportamiento, lo que sugiere beneficios más allá de la visión.
Un factor limitante: el precio
A pesar del potencial de estas terapias, los principales obstáculos son su costo y accesibilidad. Voretigene neparvovec cuesta aproximadamente 425 000 euros por ojo. En este estudio, la terapia se administró bajo una licencia especial del Reino Unido y fue financiada por organizaciones benéficas y pequeñas empresas privadas. Otro reto es definir criterios de evaluación para su aprobación regulatoria, ya que las métricas tradicionales, como la agudeza visual, no son adecuadas para muchas ERH. Iniciativas como el Bespoke Gene Therapy Consortium en EE. UU. buscan estandarizar y acelerar el desarrollo de terapias génicas personalizadas.
Sin embargo, aunque estas terapias pueden beneficiar a algunos pacientes, no representan una solución universal para la ceguera o la sordera. Es esencial que la inversión en estos tratamientos no reduzca el apoyo a la inclusión y accesibilidad de las personas ciegas o sordas, como la enseñanza del lenguaje de señas o el Braille. Muchas personas con estas discapacidades consideran su identidad visual o auditiva como algo positivo, no como una enfermedad que deba «curarse». Por ello, su participación en las decisiones sobre terapias génicas es crucial.
En conclusión, los avances en terapia génica para ceguera y sordera congénita ofrecen un potencial transformador, aunque aún se encuentran en etapas iniciales y requieren seguimiento a largo plazo. Incluso si los beneficios visuales de estos tratamientos no son permanentes, la mejora en los hitos del desarrollo infantil podría impactar significativamente la calidad de vida de los niños y sus familias.
Fuente: Gene therapy for the eyes and ears: hopes and challenges, The Lancet, 405 (10479), 597.

