Un estudio clínico reciente ha proporcionado evidencias alentadoras sobre el potencial de semaglutida, un fármaco ampliamente utilizado para la pérdida de peso y el tratamiento de la diabetes tipo 2, en la reducción del consumo de alcohol. Este fármaco, comercializado bajo los nombres Ozempic y Wegovy, es un análogo del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), el cual se libera después de la ingesta de alimentos y desempeña un papel clave en la regulación del apetito y el metabolismo.
El estudio, publicado en la revista JAMA Psychiatry, fue el primero en evaluar clínicamente el impacto de la semaglutida en personas con trastorno por consumo de alcohol (AUD, por sus siglas en inglés). La investigación incluyó a 48 participantes con problemas de consumo de alcohol, quienes fueron asignados aleatoriamente a recibir inyecciones semanales de semaglutida o un placebo durante un periodo de nueve semanas. Durante el estudio, se midieron los patrones de consumo de alcohol y los niveles de ansiedad por la bebida.
Los resultados fueron prometedores: los participantes que recibieron semaglutida redujeron su consumo de alcohol en un 40% en comparación con el grupo placebo. Además, se observó una disminución significativa en el deseo de beber, así como una reducción del número de cigarrillos consumidos por aquellos que también eran fumadores. Un hallazgo clave del estudio fue que los efectos de la semaglutida en la reducción del consumo de alcohol fueron más pronunciados que los observados con los tratamientos farmacológicos actuales para el AUD, como el disulfiram, el naltrexona y el acamprosato.
El estudio incluyó una fase experimental en la que los participantes fueron llevados a un laboratorio acondicionado para beber de manera controlada. Antes de iniciar el tratamiento, se les permitió consumir sus bebidas alcohólicas preferidas durante dos horas, con la opción de retrasar la ingesta si lo deseaban. Posteriormente, se inició el tratamiento con dosis crecientes de semaglutida (0.25 mg por semana durante cuatro semanas, 0.5 mg por semana durante cuatro semanas y 1.0 mg en la última semana). Tras completar el tratamiento, los participantes regresaron al laboratorio para repetir el experimento y evaluar los cambios en el consumo de alcohol y los niveles de alcohol en la respiración.
El estudio también destacó que casi el 40% de los participantes tratados con semaglutida no experimentaron días de consumo excesivo de alcohol en el último mes del estudio, en comparación con solo el 20% del grupo placebo. Estos resultados respaldan informes anecdóticos previos de que algunos pacientes bajo tratamiento con semaglutida han experimentado una pérdida de interés en el alcohol y el tabaco.
Si bien el tamaño reducido del estudio requiere mayor investigación, estos hallazgos sugieren que los análogos de GLP-1 podrían representar una nueva vía terapéutica para el AUD. Investigadores como la doctora Klara Klein de la Universidad de Carolina del Norte enfatizan la necesidad de estudios más amplios y prolongados para evaluar la seguridad y eficacia de semaglutida en poblaciones más diversas. Además, expertos como el Dr. Stephen Burgess de la Universidad de Cambridge sugieren que la semaglutida podría estar modulando las señales cerebrales que inducen el deseo de consumir alcohol, de manera similar a como reduce el apetito.
A medida que se desarrollen nuevas investigaciones, es posible que los análogos de GLP-1 se integren en el tratamiento del AUD, facilitando su uso en la atención primaria y superando algunas de las barreras que han dificultado la adopción de terapias actuales para el trastorno por consumo de alcohol.
De todos modos, la regulación del alcohol en cuanto a accesibilidad, precio y publicidad sigue siendo fundamental.
El estudio está en:
Hendershot CS, Bremmer MP, Paladino MB, et al. Once-Weekly Semaglutide in Adults With Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial. JAMA Psychiatry. 2025. doi:10.1001/jamapsychiatry.2024.4789

