El 26 de junio de 2025, el satélite Centinela‑2 del programa Copérnico de la Unión Europea captó un hecho extremadamente inusual: nieve cubriendo parte del desierto de Atacama, considerado el lugar no polar más seco del planeta. El manto blanco alcanzó el Centro de Apoyo a Operaciones del Observatorio ALMA, situado a 2900 m de altitud.
Un fenómeno que sucede cada varios años
Se trata de un evento inusual en altitudes medias (2 900 m), ya que en el altiplano sobre los 5000 m se registran nevadas anuales —entre 20 y 80 cm cada año— durante el invierno andino (junio a agosto) o el ‘invierno altiplánico’ en febrero. Sin embargo, en el nivel del Observatorio no se registraba nieve hace más de diez años.
En 2011, una nevada histórica dejó hasta 80 cm de nieve en algunos sectores del Atacama, pero fue un episodio extraordinario. Más recientemente en 2021, se registraron nevadas en mayo y agosto, aunque en cotas más altas.
Climatología y causas del evento
El desierto de Atacama recibe en promedio entre 1 y 15 mm de precipitación anual, y en zonas centrales como Salar de Yungay dicen que pueden pasar 400 años sin lluvia. Su aridez extrema se debe a la acción conjunta de la fría corriente de Humboldt y la barrera orográfica de los Andes, que impide la entrada de humedad.
La nevada de junio de 2025 fue provocada por una masa de aire polar inusualmente intensa, que generó heladas extremas y precipitaciones hasta cotas insólitas. Se activó una alerta meteorológica por viento (ráfagas de 80–100 km/h) y nieve para la región de Antofagasta.
En invierno, algunas tormentas se alimentan de humedad del Pacífico, lo que puede extender precipitaciones hasta zonas costeras del desierto. Sin embargo, la nieve a los 2900 m sigue siendo muy poco frecuente.
Impacto en el observatorio ALMA
El Observatorio ALMA trabaja con 66 antenas de radio de alta precisión distribuidas entre los 2900 m y 5100 m. La nevada obligó a suspender temporalmente las operaciones en su Centro de Apoyo a Operaciones (OSF), activando el protocolo de “modo supervivencia”, reorientando las antenas para protegerlas del viento y la carga de nieve.
Se registraron temperaturas mínimas de −12 °C, con sensación térmica de hasta −28 °C. El viento alcanzó 100 km/h, y las condiciones adversas provocaron cortes de energía y la activación de protocolos de seguridad. Las antenas ingresaron a modo supervivencia hasta que la tormenta remitiera.
¿Cambio climático o anomalía puntual?
Aunque aún no se pueden atribuir hechos concretos al cambio climático, los modelos climáticos proyectan un aumento en la frecuencia de precipitaciones inusuales en el Atacama, incluidas nevadas en zonas donde antes eran prácticamente imposibles.
Estudios recientes muestran un incremento de temperatura y humedad en los sitios astronómicos del norte de Chile, posiblemente relacionados con fases del ENSO y tendencias climáticas globales.

