La electricidad estática es uno de los primeros fenómenos eléctricos que podemos observar sin necesidad de aparatos complejos. Aunque la usamos constantemente en dispositivos electrónicos, su manifestación más sencilla sigue fascinando: un globo que atrae papelitos, un peine que hace moverse un chorro de agua, o el clásico experimento del cabello erizado tras frotar un globo.
Estos fenómenos se deben a la transferencia de electrones entre materiales. Al frotar ciertos objetos, se acumulan cargas eléctricas que no fluyen libremente como en la electricidad corriente, sino que quedan “pegadas” a la superficie. Esa acumulación crea campos eléctricos capaces de atraer o repeler otros objetos.
En clase, los estudiantes pueden comprobar fácilmente estos efectos: por ejemplo, frotando un bolígrafo con una prenda de lana y acercándolo a pequeños trozos de papel, o haciendo desviar un chorro fino de agua con un objeto cargado. También se puede construir un electroscopio casero con papel de aluminio, que permite detectar la presencia de carga eléctrica.
Además, se puede experimentar con globos, reglas de plástico, peines, botellas, papel de aluminio y agua, elementos todos muy accesibles. Así, los alumnos no solo observan, sino que formulan hipótesis, prueban materiales y explican lo que ven con base en conceptos como atracción, repulsión y transferencia de carga.
Estos pequeños experimentos, tan sencillos como reveladores, permiten introducir los fundamentos de la electrostática de forma visual, práctica y entretenida.
Este experimento pertenece al libro de presentaciones:
José M.ª Gavira Vallejo: Enseñanza de ciencias mediante experimentos en 1º y 2º de Secundaria. Triplenlace.com, 2025. https://triplenlace.com/aula-libros/ece12s/ .

