Prueban la utilidad de enterrar ropa interior para medir la salud de los suelos

Al azar

A primera vista, la idea de enterrar ropa interior usada en la tierra suena a una ocurrencia extravagante o a un reto viral de redes sociales. Sin embargo, detrás de este singular experimento se encuentra una rigurosa investigación científica publicada por la Universidad de Zúrich y el centro estatal de investigación suizo Agroscope en la revista Plants, People, Planet.

Bajo el proyecto «Prueba de la ropa interior» (Beweisstück Unterhose), más de 1000 voluntarios (entre agricultores, jardineros y científicos ciudadanos, mujeres y hombres) enterraron más de 2000 pares de piezas de ropa interior de algodón estándar y 12 000 bolsas de té en unos 1000 puntos de toda Suiza. Tras permanecer dos meses bajo tierra, desenterraron las prendas para fotografiarlas y analizarlas en laboratorio junto con muestras de tierra. El objetivo: evaluar y mapear la actividad biológica de los suelos de forma gráfica y comprensible.

Se utilizaron prendas de algodón 100 % estándar y limpias (o recién lavadas sin detergentes agresivos) porque lo que los investigadores buscaban era medir es la capacidad bacteriana y fúngica nativa del propio suelo, no de la microbiota cutánea humana. El tejido de algodón puro es prácticamente celulosa. Si un suelo está sano y lleno de vida (lombrices, hongos y bacterias descomponedoras), la tela será devorada rápidamente. Si el suelo está inerte o degradado, la prenda permanecerá casi intacta.

Cuanto más activos estén los organismos del suelo, más rápido se descompondrá el algodón / Priska Koller, Agroscope.

Resultados

El estudio ha permitido elaborar un mapa detallado sobre la calidad biológica del suelo según su uso:

  1. Jardines privados y huertos. Fueron los lugares donde el algodón se degradó más rápido, debido a la elevada presencia de materia orgánica, humedad constante y presencia de compost.
  2. Agricultura ecológica frente a convencional. En los campos de cultivo ecológico y en los terrenos con técnicas de «cero laboreo» (sin arado agresivo), la ropa interior se descompuso significativamente más rápido que en los campos agrícolas convencionales dominados por fertilizantes minerales y pesticidas.
  3. Céspedes urbanos. Sorprendentemente, los céspedes o praderas de césped común mostraron los niveles más bajos de actividad biológica.
  4. Alerta por exceso de nutrientes. Los investigadores advierten de que una descomposición hiperacelerada no siempre es positiva en ecosistemas naturales como los bosques, donde un exceso de degradación puede señalar un exceso indeseado de fertilizantes o nitrógeno que altera el equilibrio natural.

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