El fenómeno de El Niño – Oscilación del Sur (ENOS) ha sido, durante décadas, uno de los mayores quebraderos de cabeza para el campo. Sabiendo que las variaciones climáticas pueden transformar una cosecha récord en pérdidas millonarias, científicos argentinos del CONICET y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) —dirigidos por Juan Pablo Monzón, Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau— han dado un paso clave con el desarrollo de AgroENSO (ENSO es la forma de denominar en inglés abreviadamente al fenómeno ENOS).
Esta plataforma web de acceso libre y gratuito procesa más de 35 años de datos estadísticos y agroclimáticos para evaluar cómo impactan las distintas fases del ENOS (El Niño, La Niña y fase Neutral) sobre los principales cultivos extensivos del país, como la soja y el maíz.
¿En qué consiste el avance de AgroENSO?
A diferencia de los pronósticos meteorológicos convencionales, que suelen enfocarse en la probabilidad de lluvia o temperatura a corto plazo, AgroENSO traduce la variabilidad climática directamente en rendimiento productivo regionalizado. La herramienta permite consultar datos a nivel departamental para que un productor o asesor agronómico entienda el riesgo histórico real de su zona.
Uno de sus aspectos más innovadores es que descuenta la tendencia tecnológica. Esto significa que aísla las mejoras en genética de semillas, maquinaria y fertilizantes implementadas a lo largo de las últimas tres décadas, permitiendo aislar el «efecto puro» de la anomalía climática sobre la productividad agrícola.
Relación entre ENOS y agricultura
A nivel internacional, la relación entre el ENOS y la agricultura ha sido ampliamente estudiada por organismos de primer nivel mundial. Así, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), junto con el International Research Institute for Climate and Society (IRI) de la Universidad de Columbia, opera el sistema ASIS (Agriculture Stress Index System) a escala global. Estas iniciativas globales se centran mayoritariamente en la detección remota del estrés hídrico de la vegetación mediante satélites y en mapas de riesgo a gran escala macro, con menor precisión a nivel departamental o local.
- Países con una potencia agroindustrial similar han desarrollado modelos predictivos como Yield Propht en Australia o plataformas del USDA (United States Department of Agriculture) en Estados Unidos. Estos integran simuladores de cultivos (Crop Simulation Models como APSIM o DSSAT) que combinan previsiones climáticas con parámetros del suelo.
La originalidad del desarrollo argentino
Aunque el uso de modelos climáticos y datos históricos no es un concepto completamente nuevo en la agrotecnología mundial, AgroENSO destaca por su enfoque pragmático y de alta resolución local.
Mientras que muchas herramientas globales o de países desarrollados requieren la recarga constante de datos complejos por parte del usuario o se basan en simulaciones teóricas, el desarrollo del CONICET e INTA utiliza la serie histórica empírica oficial de rendimiento real. Esto convierte a AgroENSO en un puente directo entre la ciencia de datos masivos y la toma de decisiones prácticas en el lote, democratizando el acceso a información estratégica para mitigar el impacto de la crisis climática.

