Los astronautas padecen estreñimiento porque la ingravidez altera el comportamiento bacteriano

Al azar

Viajar al espacio transforma el cuerpo humano de formas sorprendentes y, a menudo, incómodas. Mientras que la pérdida de masa ósea y la atrofia muscular suelen acaparar los titulares de la medicina aeroespacial, existe un problema mucho más cotidiano y molesto para los astronautas: el estreñimiento y la ralentización del tránsito intestinal.

Hasta ahora se asumía que las alteraciones digestivas en órbita eran una simple consecuencia mecánica de la ingesta de alimentos deshidratados o del estrés de las misiones. Sin embargo, un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Copenhague en colaboración con la NASA ha demostrado que el origen del problema va mucho más allá de eso: la clave reside en una alteración profunda de la microbiota intestinal detectada a través del torrente sanguíneo.

La pista en la sangre: fermentación de proteínas

Para comprender qué ocurre en el sistema digestivo sin la gravedad terrestre, los científicos analizaron muestras de sangre de 52 astronautas que permanecieron varios meses a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI). Mediante el estudio de metabolitos sanguíneos —pequeñas moléculas en circulación que reflejan la actividad metabólica del organismo— hallaron patrones biológicos reveladores.

En ingravidez, la falta de gravedad reduce la motilidad intestinal; los alimentos tardan sustancialmente más tiempo en recorrer el tubo digestivo. Cuando el tránsito se ralentiza y las bacterias intestinales agotan la fibra disponible en la dieta, recurren a una fuente alternativa de energía: la fermentación de proteínas.

Es decir, el mecanismo del problema es así:

  1. El desencadenante inicial (la ingravidez): Sin gravedad, la motilidad física del intestino se vuelve más lenta. El alimento tarda más tiempo en desplazarse, lo que causa el inicio del estreñimiento.
  2. El agotamiento de la fibra: Al quedarse el alimento estancado tanto tiempo en el colon, la microbiota agota rápidamente toda la fibra dietética disponible (que es su alimento preferido y el que produce ácidos grasos beneficiosos que estimulan los movimientos intestinales).
  3. El cambio a la fermentación proteica: Al quedarse sin fibra, las bacterias del intestino comienzan a alimentarse de las proteínas no digeridas.
  4. La consecuencia: Esta fermentación proteica no produce el volumen adecuado ni los compuestos necesarios para estimular las contracciones peristálticas del intestino. Por el contrario, genera metabólicos tóxicos (como amonio o fenoles) que dañan el entorno intestinal y reducen aún más los movimientos del digestivo, agravando y consolidando el estreñimiento.

Los análisis mostraron que, a las pocas semanas de llegar al espacio, aumentaban drásticamente en la sangre de los astronautas las moléculas derivadas de esta fermentación proteica, una alteración que se mantenía constante hasta su regreso a la Tierra.

Del intestino al cerebro

La fermentación excesiva de proteínas en el colon no es inocua. Los subproductos metabólicos resultantes atraviesan la barrera intestinal, pasan al torrente sanguíneo y se distribuyen por todo el cuerpo. A través del eje intestino-cerebro, estos compuestos pueden asociarse con efectos adversos en la salud, como sobrecarga renal, fluctuaciones en el estado de ánimo e incluso dificultades de concentración. En una misión espacial, donde la agudeza mental de la tripulación es crítica, cualquier factor que interfiera en la cognición representa un riesgo operativo.

Soluciones espaciales con impacto en la Tierra

De cara a misiones de larga duración hacia la Luna o Marte, los científicos proponen intervenciones dietéticas dirigidas a acelerar el tránsito intestinal y mitigar la fermentación proteica, como suplementos prebióticos específicos y un incremento estratégico de fibra soluble.

Además, este hallazgo no solo beneficia a los viajeros espaciales. En la Tierra, miles de personas encamadas o con movilidad reducida sufren complicaciones gastrointestinales similares. Comprender la química sanguínea detrás de la lentitud intestinal permitirá desarrollar mejores pautas nutricionales y tratamientos médicos para mejorar la calidad de vida de los pacientes en el hospital.


Referencia original

  • Nota de prensa / Artículo divulgativo:Constipation is common in astronauts—blood tests provide new answers, Phys.org / EurekAlert! (14 de agosto de 2026), basado en la investigación de la Universidad de Copenhague y la NASA encabezada por Giorgia La Barbera, Henrik Roager y Lars Ove Dragsted.URL: [https://phys.org/news/2026-08-constipation-common-astronauts-blood.html](https://phys.org/news/2026-08-constipation-common-astronauts-blood.html)

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