Qué es el agua seca y para qué sirve

La figura retórica llamada oxímoron consiste en usar juntos dos conceptos de significados opuestos. Por ejemplo, es famosa esta sucesión de oxímoros debida a Francisco de Quevedo y referida al amor:

hielo abrasador, es fuego helado
es herida que duele y no se siente…

Hoy traemos aquí un bonito oxímoron químico: el agua seca. Pero ¿existe eso?, se preguntarán. ¡Por supuesto!

En realidad, el agua seca no es agua pura, pero casi, pues se trata de un material que contiene un 95% de agua. Su aspecto es de polvo blanco parecido a la sal común y consiste en diminutas gotas de agua recubiertas por un compuesto silíceo hidrofóbico que evita que se unan unas con otras para dar lugar a un líquido. Es muy fácil de fabricar: basta mezclar el agua con nanopartículas silíceas y agitar muy enérgicamente.

Se descubrió a finales de los años 60 y los primeros que quisieron sacarle partido fueron los fabricantes de cosméticos. Después quedó relegada al olvido hasta que hace pocos años se ha pensado de nuevo en este material para muy diversos usos.

La mayoría de ellos está relacionado con la retención de gases mediante la formación de clatratos. Un clatrato (también llamado hidrato clatrato o clatrato de gashidrato de gas) es un sólido parecido al hielo dentro del cual quedan atrapados gases o moléculas con partes hidrofóbicas en “jaulas” de moléculas de agua.

Esta propiedad permite pensar en distintos usos como:

  • transporte de gases explosivos o tóxicos, que dentro del clatrato se volverían menos peligrosos (por ejemplo, el metano que se obtiene en bolsas naturales para usarlo como combustible);
  • almacenamiento de dióxido de carbono para paliar el efecto invernadero, pues se ha comprobado que el agua seca retiene tres veces más dióxido de carbono que el que puede disolver el agua líquida;
  • almacenamiento de hidrógeno para usarlo en pilas de combustibles de automóviles;
  • medio para acelerar reacciones como la del gas hidrógeno con el ácido maleico para obtener ácido succínico;
  • usos relacionados con los fenómenos de adsorción, las emulsiones, los catalizadores;
  • síntesis de fármacos, ingredientes alimentarios y otros productos de consumo…

¿Y es fácil recuperar el gas almacenado en el agua seca? Parece ser que sí. Un procedimiento es ultracentrifugando el material; otro,  añadiendo  ciertos alcoholes (metanol, etanol…) que reduzcan la tensión superficial y permitan salir al agua del agua de su “caja” silícea. Para liberar gases e puede calentar.

 

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