Hágase la luz: la deslumbrante capacidad de los habitantes de las profundidades

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Alejandro Ortega Yáñez »

 

Y Multivac dijo “Hágase la luz”. Y la luz se hizo…

Así acaba el cuento La última pregunta de Isaac Asimov, donde una computadora muy evolucionada, resuelve el problema de cómo revertir la entropía del universo.

La luz es un tipo de radiación electromagnética que nosotros, los humanos, podemos percibir con nuestros ojos. Así mismo, hay otros tipos de radiación electromagnética, que no podemos percibir, pero otros animales sí, como sería la luz ultravioleta o los infrarrojos.

Se propaga por medio de unas ondas llamadas fotones que viajan a una velocidad de vértigo, por encima de la cual no puede ir nada más rápido, a nada más que 299.792,458 km/s, con lo que por poner un ejemplo, la luz proveniente del Sol tarda aproximadamente 8 minutos en llegar a nosotros, así que si el Sol explotase, tardaríamos ese tiempo en ver el fenómeno desde nuestro planeta.

Más allá de la luz emitida por astros y por maquinas artificiales, cierta cantidad de seres vivos han sido capaces de desarrollar la capacidad de emitir luz, dicho fenómeno se llama bioluminiscencia, y se basa en una serie de reacciones químicas dentro del animal que producen luz, con el objetivo de atraer a las presas o a potenciales parejas.

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Pero ¿cómo logra un animal producir luz?

Fácil, la respuesta es como casi siempre, ¡mediante una reacción química!
En ella intervienen como componentes principales la proteína luciferina y la enzima luciferasa. La luciferina reacciona con una molécula de ATP (trifosfato de adenosina). Dicha reacción da como resultado pirofosfasto y adenilato de luciferina sobre la superficie de la enzima luciferasa. El adenilato de luciferina se mantiene unido a la enzima y se combina con oxigeno, formando monofosfato de adenosina y oxiluciferina. Esta reacción de oxidación libera luz.

La reacción necesita del ATP para generar moléculas de oxiluciferina en estado excitado; posteriormente cuando los átomos de oxiluciferina vuelven a su estado fundamental, es cuando emiten luz.

Esta reacción se produciría igualmente sin la presencia de la enzima luciferasa, pero por regla general, ha de ser muy rápida ya que en la mayoría de casos se usa como defensa; es por ello que es necesaria la presencia de un catalizador que acelere la reacción.

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A diferencia de muchas otras reacciones químicas, la bioluminiscencia prácticamente libera solo luz y no calor, luz que variará en color depende del animal debido a que hay varios tipos de luciferina.

La reacción puede ser intracelular, extracelular o producida por bacterias simbióticas. En la bioluminiscencia intracelular, como su propio nombre indica se produce dentro de las células de la piel del animal. En cambio, en la bioluminiscencia extracelular, el animal produce los componentes dentro de sus células pero la reacción se produce al excretar dichas substancias creando una nube luminosa alrededor. Por último otros animales disponen de bacterias luminiscentes almacenadas en unas glándulas llamadas fotóforos reguladas por el sistema nervioso del animal, pudiendo así controlar la intensidad de la luz emitida.

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Este es un ejemplo de reacción luminiscente, que dado que se produce en un ser vivo se le llama bioluminiscente, pero hay muchas otras reacciones que producen luz, como la fluorescencia, la fosforescencia

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