Alimentar los descomunales centros de datos que poseen los gigantes tecnológicos requiere grandes cantidades de energía. Tanta, que estas empresas aspiran a crear su propia energía en vez de adquirirla a un proveedor. En esa línea, Amazon Web Services ha optado por usar energía nuclear y para ello ha comprado una instalación de este tipo por unos 600 millones de euros (en moneda estadounidense), según The Register. La instalación incluye un centro de datos llamado Cumulus y una planta de energía nuclear de 2,5 GW.
La operación satisfaría los objetivos de Amazon de invertir en energía renovable y limitar la creciente huella de carbono de la que es responsable. Probablemente, a sus ejecutivos les importe poco la salud del planeta, pero sí que la sociedad los critique por el daño que causan o recibir sanciones de los gobiernos. Hace poco Amazon firmó un acuerdo de compra de energía de un parque eólico con 40 turbinas capaces de producir 90 megavatios.
Minirreactores nucleares
Otros grandes operadores de centros de datos también han mostrado su interés por la energía nuclear, pero enfocándolo hacia la adquisición de pequeños reactores modulares, que son mucho más pequeños que las centrales normales y, por consiguiente, producen menos energía, pero que tienen costos de construcción mucho más asequibles.
También se ha planteado combinar un reactor modular con hidrógeno verde. El centro de datos sueco Bahnhof y Microsoft son ejemplos de operadores que exploran la energía nuclear para alimentar sus instalaciones. Estos y otros valoran, en general, recurrir a fuentes eólica, solar, nuclear e incluso geotérmica para satisfacer sus necesidades energéticas cumpliendo objetivos de sostenibilidad.

