Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en Sídney ha revelado que la capacidad de las áreas verdes, especialmente los árboles, para mitigar el calor urbano se ve significativamente reducida en condiciones extremas de calor. Según los autores, los modelos climáticos convencionales han sobreestimado en un 60 % la capacidad de los árboles para enfriar el ambiente durante las olas de calor.
En situaciones normales de verano, los árboles pueden reducir la temperatura entre 1 °C y 2 °C durante el día en gran parte como consecuencia de su transpiración, un proceso por el que los árboles liberan vapor de agua a través de sus hojas, lo que ayuda a absorber el calor y a enfriar el aire circundante.
Sin embargo, cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos, los árboles adoptan medidas para conservar su humedad y evitar la desecación, lo que implica reducir el flujo de transpiración. Esto disminuye su capacidad de enfriar, un fenómeno que ha sido pasado por alto en los pronósticos climáticos actuales.
Una vez que los árboles alcanzan una temperatura umbral de aproximadamente 34 °C, intentan protegerse reduciendo la circulación de savia, lo que disminuye su tasa de transpiración.
Además, en condiciones de temperaturas extremas, los árboles pueden emitir altas concentraciones de compuestos orgánicos volátiles biogénicos (BVOC, por sus siglas en inglés), como el isopreno, que al interactuar con otros contaminantes atmosféricos pueden afectar negativamente a la calidad del aire. Este hallazgo subraya la importancia de seleccionar adecuadamente los tipos de árboles para plantación en áreas urbanas, considerando sus umbrales de temperatura y su impacto en la salud pública. Aunque actualmente se están realizando esfuerzos para crear árboles genéticamente modificados con umbrales de temperatura más altos, estos avances aún se encuentran en una etapa temprana y no estarán disponibles como alternativa viable durante al menos una década. Estos árboles modificados podrían tener un umbral de temperatura de hasta 45 °C, lo que los haría más resistentes a las condiciones de calor extremo.
Otro aspecto crucial señalado por el estudio es la disponibilidad de agua para los árboles durante períodos de altas temperaturas. La falta de irrigación limita significativamente el potencial de enfriamiento de los árboles.

