Avances en la implantación de una interfaz entre cerebro y ordenador

Al azar

La empresa Neuralink ha logrado implantar su interfaz cerebro-ordenador en una segunda persona, con planes de realizar hasta ocho procedimientos adicionales en el transcurso de este año. Esto marca un hito importante en los esfuerzos de Neuralink para desarrollar dispositivos que permitan a las personas con discapacidades severas interactuar con ordenadores y potencialmente recuperar funciones perdidas. Sin embargo, a medida que la compañía avanza, surgen también una serie de desafíos técnicos y éticos que deberán ser abordados para garantizar la seguridad y efectividad de estos dispositivos.

La empresa informó de que el segundo implante está funcionando bien, con alrededor de 400 de sus 1042 electrodos activos proporcionando señales desde el cerebro del receptor. No ofreció detalles sobre la cirugía ni sobre la identidad del paciente, más allá de mencionar que, al igual que el primer receptor de un este tipo de Neuralink, Noland Arbaugh, esta persona sufre una lesión en la médula espinal. Arbaugh, quien quedó paralizado del cuello para abajo tras un accidente de buceo en 2016, fue el primer receptor del dispositivo de Neuralink, permitiéndole controlar un cursor en una pantalla de ordenador.

El dispositivo de Neuralink, llamado Telepathy, es el tercer implante cerebro-ordenador en el mercado que ha sido sometido a pruebas a largo plazo en humanos. A diferencia de otros dispositivos, Telepathy cuenta con un centro electrónico del tamaño de una moneda que se inserta en un agujero perforado en el cráneo del receptor. Desde este centro, 64 hilos flexibles se extienden a través de los fluidos y membranas que rodean el cerebro, penetrando en la corteza cerebral, específicamente en la región motora, que es responsable del control del movimiento. Un robot quirúrgico, diseñado por Neuralink, inserta estos hilos en un proceso que dura entre 20 y 40 minutos. Cada hilo cuenta con 16 sitios de grabación, lo que proporciona un total de 1024 electrodos capaces de registrar la actividad neural y enviar señales a un dispositivo externo a través de Bluetooth.

Dificultades

El caso de Arbaugh, sin embargo, ha expuesto algunas de las dificultades técnicas a las que se enfrenta Neuralink. Un mes después de que se le implantara el dispositivo, el 85 % de los hilos flexibles se replegaron desde su cerebro, lo que disminuyó significativamente las capacidades previstas. En respuesta, los ingenieros de Neuralink modificaron el algoritmo de grabación que convierte los datos neuronales en comandos para el ordenador. Originalmente, el algoritmo registraba la actividad de neuronas individuales, pero la versión revisada se enfoca en registrar la actividad promedio de las neuronas cercanas a cada electrodo. Aunque las señales promedio tienen una resolución más baja, la efectividad del dispositivo mejoró de manera inmediata.

La segunda cirugía de implantación se llevó a cabo con mejoras en la técnica para evitar los problemas den el primer procedimiento. Rl primer proceso quirúrgico había creado una burbuja de aire que posiblemente desalineó los electrodos. En la segunda cirugía, el equipo se afanó en evitar la formación de tales burbujas y en esculpir el agujero en el cráneo de manera diferente, permitiendo que el centro del dispositivo se asiente más profundamente en el cráneo y que los electrodos flexibles penetren más en la corteza cerebral.

A pesar de estas mejoras, persisten preocupaciones sobre la estabilidad y durabilidad a largo plazo del dispositivo. El cerebro no es estático en relación con el cráneo: se mueve ligeramente con cada respiración y movimiento del individuo. Este constante movimiento plantea interrogantes sobre si los hilos flexibles del dispositivo de Neuralink pueden soportar las tensiones a largo plazo sin desprenderse o sufrir daños. Además, la longevidad de los materiales utilizados en los electrodos de Neuralink sigue siendo incierta, ya que otras tecnologías utilizan electrodos metálicos con una trayectoria comprobada de durabilidad.

A largo plazo, Neuralink tiene ambiciones aún más grandes para Neuralink, imaginando dispositivos cerebro-ordenador que permitan a los humanos alcanzar una simbiosis con la inteligencia artificial, así como tratar afecciones neurológicas complejas como la psicosis, las convulsiones y la pérdida de memoria. Pero abordar estas afecciones es un desafío mucho mayor que permitir a las personas mover un cursor en una pantalla, y que la idea de una «mejora humana» mediante la tecnología cerebro-ordenador requiere una discusión cuidadosa.

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