sábado, 31 enero 2026

Brutalismo: arquitectura, filosofía y transformación social

Michael Allen, profesor de Historia, visitante en la Universidad de Virginia Occidental, escribe en The Conversation un interesante artículo sobre el brutalismo.

El Brutalismo es un estilo arquitectónico caracterizado por sus formas geométricas monumentales y el uso predominante del hormigón. La historia sigue a László Tóth, un sobreviviente del Holocausto que busca materializar un edificio masivo y austero en Pensilvania, reflejando su propio trauma a través de la arquitectura. Sin embargo, la película se centra más en la obsesión personal de su protagonista que en la historia y filosofía del Brutalismo.

Orígenes y principios

Este estilo arquitectónico surgió después de la Segunda Guerra Mundial, como parte de un esfuerzo por construir un mundo nuevo tras décadas de violencia y opresión. Se popularizó entre los años 1950 y 1980, enfatizando la honestidad en los materiales, el diseño funcional y la expresión estructural sin adornos superfluos.

El crítico Reyner Banham, en un artículo de 1955, definió los principios clave del Nuevo Brutalismo, basados en:

  • Un diseño interior claramente visible.
  • La expresión directa de la estructura.
  • El uso de materiales como hormigón, ladrillo y vidrio en su estado puro.

En The Brutalist, Tóth insiste en el uso de hormigón desnudo y mármol de Carrara, reflejando estos valores esenciales del estilo.

Brutalismo y cambio social

El Brutalismo no solo buscaba una estética innovadora, sino también promover el cambio social. Su monumentalidad daba relevancia a espacios de uso común como escuelas, bibliotecas y universidades públicas, celebrando la democratización del conocimiento y la educación.

En Estados Unidos, la expansión de la educación superior tras la Segunda Guerra Mundial llevó a la construcción de campus con edificios brutalistas, como la Universidad de Illinois-Chicago y el Forest Park Community College. En Boston, el City Hall de 1968 simbolizaba una nueva visión de la democracia moderna.

También se vinculó con movimientos sociales como los derechos civiles. Un ejemplo es la residencia Neigh Dormitory en Mississippi, diseñada por el arquitecto afroamericano J. Max Bond Jr., interpretada como una expresión de modernismo como liberación.

Demoliciones

A pesar de su intención social, el Brutalismo ha sido objeto de controversia. Muchos consideran sus edificios fríos y hostiles. Algunas estructuras han sido demolidas, como el Prentice Women’s Hospital en Chicago en 2014, argumentando dificultades en su reutilización. En otros casos, como el Orange County Government Center en Nueva York, se han realizado remodelaciones que ocultan su estilo brutalista.

Brutalismo en Europa

En el Reino Unido, el Brutalismo fue clave en la reconstrucción de ciudades afectadas por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Ejemplos icónicos incluyen la Trellick Tower, de Erno Goldfinger, y el complejo de viviendas Robin Hood Gardens, de Alison y Peter Smithson.

En Francia, Le Corbusier diseñó el Convento de Sainte Marie de La Tourette, con formas que evocan armas de guerra, mientras que el Memorial a los Mártires de la Deportación en París, construido en 1962, conmemora a las víctimas del Holocausto con una estructura monolítica y sombría.

En la ex Yugoslavia, el Brutalismo se usó para simbolizar la reconstrucción nacional. Destaca el monumento de Jasenovac, en Croacia, diseñado por Bogdan Bogdanović, representando una flor emergiendo del sufrimiento, un símbolo de resiliencia y esperanza.

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