viernes, 9 enero 2026

La Sima de los Huesos (Atapuerca, España) reescribe la historia humana

En lo profundo de la Sierra de Atapuerca, en Burgos (España), se encuentra un yacimiento que ha desconcertado y fascinado a la comunidad científica: la Sima de los Huesos. Este lugar no solo alberga los restos humanos más antiguos y completos de Europa, sino que también plantea preguntas intrigantes sobre los orígenes del comportamiento humano, la violencia y las prácticas funerarias.

Desde su descubrimiento en 1976, la Sima de los Huesos ha revelado más de 6800 fragmentos óseos pertenecientes a al menos 28 individuos. Estos restos, que datan de hace aproximadamente 430 000 años, representan cerca del 80 % del registro fósil humano del Pleistoceno Medio. La excepcional conservación de los esqueletos ha permitido a los científicos estudiar cada hueso del cuerpo humano, proporcionando una visión sin precedentes de nuestros antepasados.

¿Asesinato en la prehistoria?

Uno de los descubrimientos más impactantes es el del Cráneo 17, perteneciente a un joven que sufrió dos impactos en la frente con un objeto contundente. Los análisis forenses indican que estas lesiones fueron infligidas con la misma herramienta en momentos distintos, descartando la posibilidad de un accidente. Este hallazgo podría representar el primer caso documentado de asesinato en la historia de la humanidad.

El enigma del bifaz «Excálibur»

Entre los restos humanos se encontró un único objeto lítico: un bifaz de cuarcita roja, apodado «Excálibur». La ausencia de otras herramientas o signos de ocupación humana sugiere que este instrumento no fue utilizado para actividades cotidianas. Algunos investigadores proponen que «Excálibur» fue depositado como una ofrenda simbólica, lo que implicaría la existencia de rituales funerarios hace casi medio millón de años.

¿Primeros rituales funerarios?

La disposición de los cuerpos, la falta de marcas de canibalismo y la presencia del bifaz han llevado a los científicos a considerar que la Sima de los Huesos podría ser el primer testimonio de un acto ritual humano. Esta práctica habría ocurrido 300 000 años antes que otros indicios similares encontrados en Europa.

Estudios tafonómicos han demostrado que los restos no fueron acumulados por la acción de carnívoros ni por fenómenos naturales como corrientes de agua. Las fracturas observadas en los huesos se deben principalmente a procesos post mortem, como la presión de los sedimentos. Esto refuerza la hipótesis de una acumulación intencionada de cadáveres por parte de otros humanos.

Un linaje humano en evolución

Los individuos de la Sima de los Huesos presentan una mezcla de rasgos arcaicos y características propias de los neandertales. Aunque anatómicamente se asemejan a estos últimos, el análisis de su ADN mitocondrial ha revelado una sorprendente conexión con los denisovanos, un grupo humano descubierto en Siberia. Este hallazgo sugiere que los homínidos de Atapuerca podrían representar un eslabón común entre neandertales y denisovanos, desafiando las teorías existentes sobre la evolución humana.

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