¿Ves círculos o rectángulos? La cultura moldea lo que percibimos

Cuando observamos una ilusión óptica, solemos pensar que lo que vemos —o dejamos de ver— es una cuestión puramente personal o biológica. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que la cultura y el entorno donde crecemos pueden moldear de manera profunda cómo interpretamos las imágenes, incluso aquellas diseñadas para engañar a nuestra vista.

Investigadores del London School of Economics y Arizona State University han comparado cómo distintas poblaciones perciben una serie de ilusiones ópticas, entre ellas la famosa ilusión de Coffer, en la que una cuadrícula de líneas puede hacer que veamos rectángulos o círculos, dependiendo de cómo nuestro cerebro interpreta las formas.

Los resultados muestran una diferencia sorprendente: mientras que el 97 % de los participantes de Estados Unidos y el Reino Unido vieron primero rectángulos, el 96% de los himba, un grupo étnico que habita en zonas rurales de Namibia, vio círculos en primer lugar. Aún más revelador es que cerca de la mitad de los Himba nunca llegaron a ver los rectángulos, incluso cuando se les pidió específicamente que los buscaran.

Las aldeas tradicionales del pueblo himba en la Namibia rural consisten en chozas circulares que rodean un corral circular para el ganado / Foto: Anoush Abrar.

Esto respalda una hipótesis conocida como la “hipótesis del mundo carpintero”, que propone que nuestra percepción visual está influenciada por los entornos geométricos en los que vivimos. En las sociedades industrializadas, estamos rodeados de arquitectura rectangular: edificios, puertas, ventanas, pantallas. En cambio, las aldeas tradicionales Himba están formadas por cabañas circulares dispuestas alrededor de corralones redondos. Según los investigadores, este entorno redondeado podría entrenar al cerebro para detectar círculos más fácilmente.

Más allá de la ilusión de Coffer, los investigadores evaluaron otras cinco ilusiones, muchas de las cuales nunca habían sido usadas en estudios transculturales. En cuatro de ellas, los himba vieron cosas muy distintas a los participantes de países industrializados. Por ejemplo, mientras que la mayoría de los occidentales veían líneas onduladas como zigzags o líneas paralelas como inclinadas, los himba no caían en el engaño visual y percibían las figuras como realmente eran.

¿Son universales los procesos perceptivos?

Este hallazgo reaviva un debate clásico en la psicología y la antropología: ¿son tan universales los procesos perceptivos humanos como podríamos creer? Tradicionalmente, muchos investigadores han asumido que existen mecanismos visuales básicos comunes a toda la humanidad, y que las diferencias culturales solo afectan a niveles más superficiales como la atención o la interpretación. Pero estos nuevos resultados apuntan a que incluso los niveles más básicos de la percepción podrían estar moldeados por la experiencia y la cultura.

Una crítica habitual a los estudios de percepción visual es que rara vez incluyen participantes de culturas no industrializadas. Algunos científicos sociales evolutivos advierten de que este sesgo puede llevar a malinterpretar rasgos culturales como si fueran universales. En sus palabras, esto refleja una visión limitada del ser humano basada en una cultura “rara” desde una perspectiva global.

El estudio ha llamado la atención de expertos que destacan que, si bien ya se conocían algunas diferencias culturales en percepción, lo que se ha observado con la ilusión de Coffer es especialmente impactante.

Más allá del asombro inicial, estos hallazgos resaltan un mensaje clave: para entender verdaderamente la mente humana, necesitamos estudiar a la humanidad en toda su diversidad. Si quieres tener una imagen completa del mundo, necesitas incluir a personas que ven círculos aunque la mayoría vea rectángulos.

En otras palabras, vemos con los ojos, pero en función de la cultura.

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