Obtención de bioplástico a partir de cáscaras de gambas

Capítulo del libro "Experimentos en Ciencia de Materiales"

Al azar


Para hacer frente al problema que crean las basuras de plásticos, una de las mejores estrategias es fabricar plásticos biodegradables, que generalmente se pueden obtener a partir de materias primas biológicas. Actualmente, el bioplástico que quizá es más adecuado es el poli(ácido láctico), que se sintetiza a partir de ácido láctico obtenido de almidón de maíz o yuca, caña de azúcar o pulpa de remolacha azucarera. También se están produciendo mucho los polihidroxialcanoatos. Menos explorada es la posibilidad de usar la quitina de los caparazones de crustáceos, la caseína de la leche o el almidón de las patatas. También se pueden fabricar plásticos biodegradables a partir del petróleo, aunque mucho más limitadamente. Un ejemplo es el ecoflex, que es un copoliéster aromático-alifático que se sintetiza a partir de ácido tereftálico, ácido adípico y 1,4-butanodiol. No solo es biodegradable, sino que se puede utilizar como abono (compostable). Por otro lado, no todo plástico sintetizado a partir de fuentes naturales es biodegradable. Un caso es la poliamida hecha a partir de aceite de ricino. En lo que sigue se explica cómo se puede crear un plástico biodegradable y compostable a partir de caparazones de gambas.

Quitina y quitosano

La quitina es el segundo polímero natural más abundante del planeta, después de la celulosa. Ambos son polisacáridos y estructuralmente se parecen mucho, como puede verse en la siguiente imagen.

La celulosa es un polímero formado por monómeros de glucosa (cíclica). La quitina también, pero en ella uno de los -OH de la glucosa está reemplazado por un resto acetilamina (-NH–CO–CH3), es decir, un grupo amino (-NH2) acetilado, lo que quiere decir que está unido a un grupo acetilo, -OC–CH3. Por lo tanto, así como la celulosa es un polímero de glucosa, la quitina es un polímero de N-acetilglucosamina. Como este resto tiene la posibilidad de formar enlaces de hidrógeno, eso favorece la interacción entre las cadenas y explica que la quitina sea un material muy resistente. De echo, en la naturaleza se encuentra en los exoesqueletos de los artrópodos, tanto insectos (por ejemplo, escarabajos) como crustáceos (cangrejos, langostas, gambas…).

Un polímero derivado de la quitina es el quitosano (a la derecha en la figura anterior). Este se obtiene por desacetilación (eliminación de los grupos -OC–CH3) de la quitina. La quitina de por sí no está completamente acetilada (lo está en un 90 % aproximadamente), es decir, hay monómeros de glucosa dentro de las macromoléculas de quitina que no tienen grupo acetilo, pero, en general, el compuesto solo se llama quitosano cuando la falta de grupos acetilo afecta al 50 % o más de los monómeros de glucosa. El quitosano se comercializa en diferentes grados de desacetilación, siendo bastante habitual el de aproximadamente 80 % (es decir, sería una quitina acetilada solo al 20 %). Se puede decir que el quitosano es un polímero cuyos monómeros mayoritarios son de glucosamina.

De por sí, la quitina natural tiene características de “plástico”. Piénsese, por ejemplo, en la flexibilidad del exoesqueleto de las gambas, si bien también los exoesqueletos de otros crustáceos pueden ser bastante duros si tienen el grosor suficiente. Por eso, el material plástico que se puede obtener de la quitina es la propia quitina. Ahora bien, para crear un objeto necesitamos moldearla, y la mejor manera de lograrlo es solubilizarla previamente y después volverla a precipitar. Por otra parte, se consigue un material con mejores propiedades mecánicas si en vez de quitina se usa quitosano. Veremos cómo realizar esa transformación.

El experimento

Se trata de un experimento largo en el tiempo pero fácil de realizar porque solo se requieren cáscaras de gambas, hidróxido sódico (NaOH), ácido clorhídrico (HCl) y ácido acético. Un ingrediente optativo es un colorante alimentario si se quiere obtener el plástico de un color determinado. Hay que advertir previamente que se trata de una síntesis muy sujeta a la experimentación y búsqueda de las mejores condiciones, pero precisamente esa característica le aporta un valor pedagógico adicional, ya que, si la práctica la realiza un grupo de estudiantes, cada subgrupo puede probar con condiciones diferentes. Aquí se da una receta general basada en los protocolos propuestos por diversos autores. Todos ellos coinciden en dividir el procedimiento en varias etapas, que son la limpieza, la desmineralización, la desproteinización, la desacetilación, la solubilización y la precipitación o coagulación.  

  1. Limpieza. Cierta cantidad de cáscaras, cabezas y colas de gambas (100 g, 500 g, 1 kg…) se lavan lo mejor posible con agua de grifo para quitarles el máximo de restos de carne (si se quiere, se pueden dejar las cáscaras en agua durante un día antes de lavar). 
  2. Se dejan secar el material a temperatura ambiente o algo superior.
  3. Si se dispone de batidora o similar, el material se tritura. Si no, se deja como está (ver imagen de la derecha)[1], pero las reacciones químicas serán más lentas en este último caso.
  4. Desmineralización. Se añade HCl ~1 M de modo que cubra las cáscaras. Este tratamiento debería prolongarse hasta que se observe que no aparecen más burbujas (de CO2). Una opción es dejar el material dentro del ácido durante horas, incluso un día entero. Si se desea, se puede tirar el HCl y reponerlo cada cierto tiempo. También se puede agitar periódicamente. Al final, se desecha el líquido y se lava el residuo sólido con agua de grifo ayudándose de un colador.
  5. Desproteinización. Se añade NaOH ~1M en exceso y se espera otro día completo. Se lava con agua corriente. Se puede ir a la siguiente etapa directamente o dejar secar y triturar si se considera necesario.
  6. Desacetilación (conversión de la quitina en quitosano). Se añade una buena cantidad de disolución de NaOH muy concentrado (entre 12 y 15 M) y se espera un día más. Se lava el material con agua de grifo.
  7. Solubilización. Para solubilizar el quitosano se le añade ácido acético diluido de concentración 1 % (peso-volumen), aunque hay quien llega al 5 %. Puede emplearse vinagre de limpieza o de cocina. La disolución suele ser lenta, por lo que convendría agitar continuamente (puede ser con agitador magnético) o calentar incluso hasta ebullición (en campana de gases). Si se quiere obtener un plástico coloreado, este es el momento de añadirle unas gotas de colorante alimentario líquido. (Como se verá más abajo, hay autores que agregan también aquí un material de relleno, como serrín muy molido).
  8. Precipitación. Para obtener el objeto con la forma deseada, la disolución obtenida se vierte en un molde (o en una bandeja, si se quiere obtener una lámina) y simplemente se deja que el ácido acético se evapore. Si se quiere que la pieza tenga cierto grosor habrá que ir rellenando el molde con la disolución cada cierto tiempo. Las piezas finas serán flexibles; las gruesas, duras. Si el objeto queda con olor a acético se puede sumergir muy brevemente en una disolución de NaOH diluida (0,05 M). Una manera alternativa de obtener la pieza sin esperar a que se seque el acético es añadir a la disolución de quitosano colocada en el molde la cantidad suficiente de NaOH para neutralizar al ácido (esto se puede comprobar midiendo el pH). No obstante, las propiedades mecánicas del plástico obtenido así serán peores.

Como hemos dicho, hay muchos modos alternativos de proceder. El mejor, probablemente, se encuentre por la técnica de prueba y error, ya que, aunque se conocen bien los mecanismos químicos del proceso (más abajo se describen), la obtención de objetos de plástico por este procedimiento no deja de tener una componente de “arte” considerable.

Hay quien invierte el orden de las etapas de desmineralización y desproteinización, realizando antes la segunda. Nos ha parecido mejor el orden expuesto[2] porque van juntos los procesos que requieren el uso de NaOH y, por tanto, hay que hacer menos lavados. En vez de HCl, se ha probado a desmineralizar con ácidos orgánicos como láctico o acético. En cuanto a la etapa de solubilización, el acético puede ser comercial, de laboratorio, o bien de limpieza (“vinagre blanco”, que normalmente tiene un 5 % de concentración en acético) o incluso de cocina.

Las cantidades de ácido y base y sus concentraciones son muy variadas. Nosotros hemos propuesto en las etapas de desmineralización y desproteinización concentraciones de HCl y NaOH 1 M, pero hay autores que emplean reactivos más diluidos (0,4 M), si bien el segundo proceso lo realizan a 100 oC. (Estos mismos autores llevan a cabo tras la desproteinización una etapa de despigmentación con H2O2 1M durante 24 horas para eliminar los carotenoides y decolorar)[3]. Otros prefieren no calentar, pero emplean grandes excesos de reactivos que reponen varias veces. 

Hay quien agiliza todas las etapas de síntesis realizándolas a muy alta temperatura, incluso llevando las disoluciones a ebullición. Este modo de proceder tiene la ventaja de que se necesitan menos volúmenes de reactivos, pero solo debería adoptarse si se dispone de campana extractora de gases, ya que se van a producir con seguridad gases tóxicos. En especial, se ha estudiado mucho el grado de desacetilación según las condiciones, observándose que se ve favorecido por la temperatura[4],[5]. Una estrategia intermedia es no calentar tanto, pero dejar los recipientes al sol o cerca de una fuente de calor.

Como se ha dicho, se puede partir de las cáscaras tal como están cuando se desechan de la mesa o bien triturarlas. Pueden ser restos de gambas, pero también de otros crustáceos como camarones, langostas, cangrejos… Hay quien tritura los restos a conciencia tras secarlos muy bien, llegando a pulverizarlos. Lógicamente, eso aumenta la superficie de contacto con los reactivos y las reacciones son más rápidas. También serán más rápidas si se agita continuamente mediante algún sistema de agitación automática. En cuanto a la etapa final, como se ha adelantado más arriba, se ha comprobado que las propiedades del material son mejores si se obtiene por evaporación del ácido acético que si se obtiene por coagulación añadiendo NaOH diluida.

Ni que decir tiene, también se puede hacer el experimento con quitosano comercial, pero pierde el atractivo de la comprobación de la reciclabilidad de los desechos de gambas. (Se puede partir de unos 30 g de quitosano desacetilado en ~80 % que se disuelven en ~1 L ácido acético diluido (entre 1 y 5 %), o bien vinagre de limpieza (~5 %) o de cocina. Si se quiere que el plástico tenga color se añaden unas gotas de colorante alimentario líquido. La disolución se vierte en el molde adecuado. Se deja que se evapore el acético a unos 30-40 °C colocando el recipiente cerca de una fuente de calor[6]). Incluso se puede emplear quitina comercial, si bien no se disolverá tan fácilmente en el ácido acético y el material obtenido tendrá peores propiedades.

Harvard’s Wyss Institute – Science.org

La química de los procesos

Las cáscaras de crustáceos no son de quitina pura. Al contrario, este compuesto solo constituye entre un 20 y un 30 % del material; el resto son básicamente proteínas (30-40 %) y minerales (30-50 %), especialmente carbonato de calcio, aunque también se puede encontrar fosfato de calcio y otros[7]. Además, en los desechos de gambas siempre queda carne del marisco pegada a la cáscara. Esto justifica que deban realizarse etapas de desmineralización y desproteinización para obtener quitina lo más pura posible.

El carbonato de calcio es insoluble en agua, pero resulta fácilmente atacado por el HCl mediante esta reacción ácido-base de desplazamiento:

CaCO3 + 2 HCl ⟶ CaCl2 + H2CO3                         (1)

El H2CO3 que se produce en la primera reacción se descompone inmediatamente en CO2 y H2O. Por eso, en la etapa de desmineralización se observarán burbujas.

Las demás sales que puedan existir también serán atacadas por el HCl, pero más lentamente. Por ejemplo, el fosfato de calcio sufriría también una reacción de desplazamiento:

Ca3(PO4)2 + 6 HCl ⟶ 3CaCl2 + 2H3PO4                  (2)

Podrían darse otras reacciones de desplazamiento parcial para dar, por ejemplo, CaHPO4. En cuanto al H3PO4 obtenido en [2], podría seguir reaccionando con HCl para dar nuevos productos, como PCl5, que es tóxico y además podría generar otros subproductos tóxicos. Por eso, aunque la cantidad de fosfato de calcio en las cáscaras es pequeña y la concentración de HCl es baja, si el tratamiento se realiza hirviendo, la prudencia aconseja hacerlo bajo campana extractora

La etapa de desproteinización (tratamiento con NaOH diluido) es lo que se llama una hidrólisis alcalina. Se emplea para destruir órganos humanos o las partes orgánicas de un cadáver como alternativa a la incineración. Este tratamiento, que se acelera en caliente, destruye las proteínas porque rompe los enlaces entre los aminoácidos que las constituyen. Efectivamente, las proteínas se forman por reacciones de condensación entre aminoácidos con pérdida de una molécula de agua entre cada dos aminoácidos, como se ve en el siguiente ejemplo de formación del dipéptido Gly-Ala a partir de los aminoácidos glicina y alanina. El OH del grupo carboxílico de uno de los aminoácidos junto a un H del grupo amino del otro forman H2O (3):

Al tratarse de un equilibrio químico y aparecer H2O como producto, si se añade H2O en exceso, por el principio de Le Châtelier el equilibrio se desplaza hacia la izquierda y el dipéptido se rompe en sus aminoácidos constituyentes. El H2O necesaria es la contenida en la disolución de NaOH. Los OH de esta base actúan como catalizadores, ya que en una de las etapas del mecanismo de la reacción se necesitan esos grupos. La reacción se llama hidrólisis porque este término tiene el significado de “ruptura por agua”. Por procesos análogos de hidrólisis también se destruyen los ácidos nucleicos y los lípidos, ya que todos estos polímeros se forman por condensación de sus monómeros con pérdida de moléculas de agua. (También son polímeros de condensación los carbohidratos, como la quitina, pero la hidrólisis de los carbohidratos requiere de un medio ácido; por ejemplo, la sacarosa se hidroliza con HCl produciendo glucosa y fructosa).

El siguiente proceso es el de la desacetilación, consistente, como se ha dicho más arriba, en la eliminación del grupo CH3–CO-.  El resto CH3–CO–NH- que cuelga del anillo de glucosa de la quitina es un grupo amida (concretamente, derivado de la acetamida). Cuando una amida se trata con agua en medio alcalino o básico se produce su hidrólisis, consistente en la ruptura del enlace C–N, uniéndose el OH del agua al carbono y el H al nitrógeno (4):

Para que la reacción anterior se produzca mejor se necesita un ambiente alcalino (o ácido) fuerte. Por eso se agrega NaOH en concentración alta. Como el medio es básico, esto supone que en realidad el producto de la reacción no es ácido acético (CH3–COOH), sino su sal (acetato, CH3–COO).

Una vez obtenido el quitosano en estado sólido por la reacción [4], hay que solubilizarlo para poder rellenar con la disolución el correspondiente molde. La solubilización se consigue con ácido acético diluido, pero también podría realizarse con otros ácidos carboxílicos como fórmico o valérico. Se explica porque los grupos amino del quitosano se protonan con los protones del ácido, lo que dota a las cadenas de cargas positivas que producen fuerzas repulsivas entre estas lo suficientemente poderosas como para dispersar el polímero en la disolución. Las reacciones son estas:

CH3–COOH  +  H2O   ⇌   CH3–COO  +  H3O+             (5)

(G–NH2)nn H3O+    ⇌   (G–NH3+)n  +   n H2O         (6)

Como se ve, los H3O+ producidos por el ácido en la reacción [5] se utilizan en la [6] para protonar al grupo NH2 de cada monómero de glucosamina, G–NH2. Al quitosano protonado, (G–NH3+)n, se le llama quitosonio.

Podría pensarse que, si el quitosano se disuelve con acético diluido, la quitina debería disolverse también con el HCl que se emplea en el proceso de desmineralización. Pero no es así porque las cadenas de quitina se mantienen fuertemente agregadas debido a los grupos acetilo, amino e hidroxilos, que permiten la formación de enlaces de hidrógeno inter e intramoleculares de los tipos ─NH⋯O═C y ─OH⋯O═C. Además, los grupos acetilo pueden interaccionar hidrofóbicamente entre sí. Todo esto hace que la quitina sea insoluble en los disolventes habituales, como agua, orgánicos, ácidos no muy fuertes o muy concentrados o bases. En cambio, el quitosano es bastante más soluble, incluso en acético diluido[8].

Observando la reacción [6] es fácil entender que el quitosano, (G–NH2)n, insoluble, se puede obtener de nuevo a partir del quitosonio, (G–NH3+)n, soluble, para crear así objetos de plástico[9]. Para ello hay que eliminar por algún procedimiento los protones, H3O+, de la disolución (principio de Le Châtelier). El modo más inmediato es añadir una base. Como hemos explicado, agregando NaOH se produce, efectivamente, la coagulación del quitosano. Pero este plástico no tiene tan buenas propiedades como el que se obtiene dejando simplemente que el acético se evapore espontáneamente, lo que ocurre sin dificultad debido a su volatilidad (de ahí que el acético tenga un olor tan intenso). El equilibrio [5] permite comprobar que la pérdida del reactivo CH3–COOH por evaporación desplaza el equilibrio hacia la izquierda, lo que supone que se consuman H3O+ (de nuevo, en aplicación del principio de Le Châtelier) y, por tanto, disminuya la proporción de quitosonio en el equilibrio [6] y precipite quitosano.

Los procesos descritos se pueden complementar con otros adicionales para mejorar las propiedades. Por ejemplo, las cadenas se pueden reticular (unir entre sí) con un agente reticulante como el tripolifosato, que interacciona con los grupos amino del quitosano. Eso da al material más dureza y módulo de elasticidad[10].

Propiedades

Como se ha dicho más arriba, tanto la neutralización con NaOH como la evaporación del acético producen bioplástico de quitosano. Pero se ha comprobado que cuando se parte de quitosano comercial y se obtienen películas, las producidas por coagulación (mediante neutralización con NaOH) son muy frágiles y algo opacas, mientras que las producidas por evaporación son resistentes y transparentes. Se han caracterizado ambas películas por distintas técnicas y se ha comprobado que difieren en su organización cristalina. Las muestras de quitosano evaporado contienen dominios cristalinos (regiones diferenciables al microscopio) que a menudo alcanzan varios milímetros cuadrados de tamaño, y que están separados por transiciones suaves en las que las cadenas de polímero intermedias rotan gradualmente desde la alineación que tienen en un dominio a la del siguiente. Bajo una fuerza externa, las cadenas se alinean en paralelo a la fuerza. Sin embargo, en las películas producidas mediante coagulación por neutralización los dominios cristalinos son mucho más pequeños y están separados unos de otros por límites definidos y abruptos, lo que explica la opacidad de las películas, ya que se producen dispersiones de la luz internamente, y la mayor fragilidad, ya que la aplicación de una fuerza separa los dominios unos de otros.

Además de obtener piezas de este bioplástico por el método clásico del vaciado en moldes, también se ha probado con éxito a moldearlas por inyección. En el primer caso, la disolución del polímero con la concentración adecuada (cuanto más concentrado, más viscoso será) se vierte en un molde abierto; en el segundo caso se introduce a presión en un molde cerrado a través de un orificio. La siguiente imagen permite distinguir ambos procesos[11].

Como se ve en la imagen, para el proceso de inyección se obtienen primer barras de quitosano que posteriormente se calentarán para introducirlas a presión en el molde cerrado. Pero también se puede añadir la disolución a un molde abierto (vaciado). Esta otra imagen permite apreciar la resistencia de un vaso de quitosano obtenido por vaciado a partir de quitosano comercial desacetilado en un 80 %[12]:

En la siguiente imagen se puede ver cómo en un trabajo de investigación[13] se han moldeado objetos por inyección. Como los autores habían observado previamente que las piezas de quitosano acababan encogiéndose por pérdida de agua (ya que el quitosano tiende a absorber agua en su síntesis) se probó a fabricar compuestos de quitosano mezclados con ciertos materiales que se agregaron directamente a la disolución, como carbonato de calcio, harina de madera (serrín molido) o arena. Después se eliminó el 80 % del disolvente y se obtuvo quitosano sólido en forma de barras. Para inyectar las barras en el molde mediante una jeringa se disminuyó la viscosidad del material calentándolo hasta unos a 80 oC.

Usos

La quitina, el quitosano y algunos derivados no han encontrado todavía aplicaciones estructurales ingenieriles y no hay ejemplos de grandes objetos cotidianos hechos de quitosano puro. En cambio, sí se usa el material (que se obtiene industrialmente mediante el procesamiento de cáscaras de mariscos o bien utilizando ciertos hongos) en cosméticos, fertilizantes orgánicos, suplementos dietéticos, en remediación de metales pesados o en campos médicos muy específicos como la inmunología, la hemostasia y cicatrización de heridas, la regeneración de tejidos, la administración de fármacos, o como antioxidantes y  agentes antimicrobianos y en terapia génica.

Pero el uso de este bioplástico tendría grandes ventajas, entre las que destacan el hecho de encontrarse ampliamente disponible en fuentes naturales sin explotar o que su producción no compite con los recursos para las necesidades humanas básicas (pues no se obtiene de excedentes de cultivos, como el poli(ácido láctico), sino de desechos). Además, el plástico de quitosano es fácilmente reciclable muchas veces sin que se degraden sus propiedades mecánicas, ya que en el proceso no hay reacciones químicas más allá de disoluciones y precipitaciones. A diferencia de los plásticos de uso habitual, se pueden reciclar piezas de quitosano incluso de distintos colores, ya que el colorante no se une covalentemente a las cadenas del polímero y se puede retirar sin demasiada dificultad.

Una ventaja final es que en tierra se descompone rápidamente en compost (en menos de dos semanas), liberando nutrientes que mejoran crecimiento de las plantas, ya que el compuesto es rico en nitrógeno. Las piezas de ajedrez que hemos visto más arriba, o una bolsa de plástico de quitosano o cualquier objeto que se cree en este experimento se pueden introducir directamente en una maceta cuando no se necesiten y servirán de abono para la planta.

Utilidad didáctica

El experimento tiene muchos valores pedagógicos y didácticos porque puede suscitar el interés sobre el problema de los plásticos, la sostenibilidad y la reciclabilidad.

En cuanto a contenidos científicos, se tratan los siguientes:

  • Reacciones ácido-base (neutralización y desplazamiento)
  • Reacciones de hidrólisis
  • Reacciones orgánicas de condensación
  • Principio de Le Châtelier
  • Enlaces de hidrógeno
  • Concepto de pH
  • Manipulación de ácidos y bases en el laboratorio
  • Manipulación de campana extractora de gases y agitador magnético
  • Productos domésticos (vinagre de cocina, vinagre blanco)
  • Macromoléculas (polímeros, plásticos, bioplásticos)
  • Polisacáridos, polipéptidos
  • Plásticos biodegradables y compostables (abonos)
  • Estructuras de moléculas orgánicas: glucosa, celulosa, quitina
  • Exoesqueletos de animales
  • Aplicaciones de los bioplásticos
  • Estructuras cristalinas de materiales. Dominios.
  • Moldeo por inyección
  • Materiales compuestos

[1] M. Faisal et al. Extraction of degradable bio polymer materials from shrimp shell wastes by two different methods, 2018 IOP Conf. Ser.: Mater. Sci. Eng. 464 012004.

[2] M. S. Hossain y A. Iqbal. Production and characterization of chitosan from shrimp waste. J. Bangladesh Agril. Univ. 12 (2014) 153–160.

[3] O.P. Gbenebor et al.: Role of CaCO3 in the physicochemical properties of crustacean-sourced structural polysaccharides. Mater. Chem. Phys. 184 (2016) 203-209.

[4] Cléo T. Piresa et al. The effect of Chitin Alkaline Deacetylation at Different Condition on Particle Properties. Procedia Chemistry 9 (2014) 220-225.

[5] Youling Yuan et al. Deacetylation of Chitosan: Material Characterization and in vitro Evaluation via Albumin Adsorption and Pre-Osteoblastic Cell Cultures. Materials 2011, 4, 1399-1416

[6] Reuben Hudson et al.: From Lobster Shells to Plastic Objects: A Bioplastics Activity. J. Chem. Educ. 2015, 92, 1882–1885.

[7] Hossain (op. cit.) y Hiromichi Nagasawa: The crustacean cuticle: structure, composition and mineralization. Front Biosci (Elite Ed). 4 (2012) 711-20. 

[8] Jagadish C. Roy et al. Solubility of Chitin: Solvents, Solution Behaviors and Their Related Mechanisms. En: Solubility of Polysaccharides, Zhenbo Xu (ed.), IntechOpen, 2017 (https://www.intechopen.com/books/solubility-of-polysaccharides/solubility-of-chitin-solvents-solution-behaviors-and-their-related-mechanisms).

[9] M. Rinaudo et al. Influence of acetic acid concentration on the solubilization of chitosan. Polymer 40 (1999) 7029–7032.

[10] Ashkan Aryaeia et al.: Nano and micro mechanical properties of uncross-linked and cross-linked chitosan films. J. Mech. Behav. Biomed. (2012) 82-89.

[11] Javier G. Fernández y Donald E. Ingber. Manufacturing of Large-Scale Functional Objects Using Biodegradable Chitosan Bioplastica. Macromol. Mater. Eng. 299 (2014) 932-938.

[12] Fernández (op. cit.).

[13] Fernández (op. cit.).


Este experimento pertenece al libro:

José M.ª Gavira Vallejo: Experimentos de Ciencia de Materiales. Triplenlace.com, 2025. https://triplenlace.com/aula-libros/ecm/ .

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