Solarización y biosolarización: alternativas ecológicas al bromuro de metilo para la desinfección de suelos

Juana Cava Artero

Desde los años 30 el bromuro de metilo (BrMe) ha sido muy utilizado por el sector de la agricultura en la desinfección del suelo por ser un producto económico, penetrante y muy efectivo a bajas concentraciones.

El bromuro de metilo es un producto químico utilizado principalmente como plaguicida aplicado en la tierra y como fungicida con una clara actividad en contra de los nematodos, insectos, hongos y malas hierbas, y se presenta en forma de líquido volátil inodoro, incoloro y extremadamente tóxico.

En la IV reunión del Protocolo de Montreal en Copenhague (Noviembre, 1992), se estableció un calendario para la eliminación gradual del Bromuro de Metilo, (al estar incluido en la lista de sustancias reductoras del ozono estratosférico).

En esta reunión se estableció la eliminación total de BrMe en el año 2005 para los países más desarrollados y en el 2015 para los países en vías de desarrollo.

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En aquellos usos en los cuales no hay un tratamiento alternativo, la CE exige que se reduzca su uso conforme se vaya disponiendo de tecnología y medios sustitutivos adecuados.

El Protocolo de Montreal es un tratado medioambiental que fue firmado en el marco de las Naciones Unidas, siendo la base legal para la protección de la capa de ozono estratosférico. (El ozono es de vital importancia, ya que protege la tierra de emisiones solares ultravioleta de onda corta, las cuales son muy nocivas para los seres vivos.)

Debido a ello, se han buscado alternativas a su uso que sean más respetuosas con el medio ambiente y que no reduzcan el rendimiento y la calidad de los cultivos, entre las que cabe destacar la solarización y la biosolarización.

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Son técnicas físicas de desinfección de suelos alternativas al bromuro de metilo, a la vez que más ecológicas, que están basadas en la utilización del calor como esterilizante.

La solarización del suelo, también conocida como calentamiento solar del suelo acolchado de plástico, desinfección del suelo o pasteurización del suelo (Katan y DeVay en 1991), se define como una técnica de desinfección que se aplica al suelo, humedecido previamente, cubriéndolo con un plástico transparente (polietileno) y exponiéndolo a la luz solar durante los meses de mayor radiación. Fue presentada por Katal y col. en 1976.

Otra técnica alternativa al BrMe, estudiada desde 1998, es la biosolarización, que combina la solarización con la biofumigación y consiste en preparar la tierra de cultivo y cubrirla con una capa de estiércol, seguido de un riego de corta duración para cubrir por último con un plástico de polietileno. El suelo debe permanecer cubierto entre 4 a 6 semanas, haciéndolas coincidir con los meses que presenten las temperaturas más altas en cada zona y pudiendo regar por debajo del plástico durante este tiempo.

Durante el proceso la temperatura del suelo alcanza niveles elevados que son letales para muchos hongos, bacterias, nematodos, insectos y malas hierbas, reduciendo la capacidad parasitaria hasta eliminar la enfermedad. Además provoca modificaciones en las características físicas, químicas y biológicas del suelo y mejora el crecimiento y la producción de las plantas cultivadas.

La biofumigación debe su eficiencia a la formación de sustancias volátiles resultantes de la descomposición de la materia orgánica procedente de la biosolarización.

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Dependiendo de la profundidad del suelo estas técnicas son más o menos eficaces. Así, en suelos profundos las solarización es un método que por sí solo no es eficaz, sobre todo cuando se tienen que controlar plagas móviles como es el caso de lo nematodos, aumentando su eficacia si se combina con otras técnicas como la biofumigación.

Por el contrario en el suelo poco profundo es un método eficaz.

Los costes de la biofumigación pueden alcanzar un valor similar al BrMe, ya que, si bien es cierto que la materia orgánica (estiércol) resulta costosa de traer desde grandes distancias, también lo es que debido a que es una práctica habitual para preparar la tierra previa a la siembra, su coste final se minimiza.

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Suelen aparecer dificultades en los primeros ensayos por cuestiones de práctica y adaptación pero a medida que el agricultor coge experiencia se convierte en una técnica económica y ecológica.

Se debe tener en cuenta que solo se pueden aplicar estas técnicas en zonas con veranos cálidos que permitan alcanzar temperaturas del suelo superiores a 35-40°C, siendo por tanto apropiadas para países como el nuestro, en el cual se dan las circunstancias climáticas ideales para su uso.

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Alternativa a los plaguicidas

Por otra parte, estas técnicas permiten la eliminación del suelo de plaguicidas, siendo estos unas sustancias contaminantes y difíciles de eliminar en suelos y aguas una vez llegan a ellos.

Así mismo, el uso abusivo de abonos artificiales con un alto contenido en nitrógeno también tienen un alto efecto contaminante sobre todo en aguas subterráneas, siendo también muy difícil su eliminación.

Autores como Guerrero y col. en 2004 y Oka y col. en 2007 han encontrado que la aplicación reiterada de la biosolarización incrementa su eficacia con el tiempo, aumentando la producción y mejorando las propiedades físicas y químicas del suelo así como la eficacia en el control de patógenos y malas hierbas.

El uso de la solarización y biosolarización como técnica de remediación de suelos hasta ahora han obtenido resultados contradictorios, ya que la eliminación de sustancias como plaguicidas depende de la naturaleza y tiempo de aplicación de los mismos.

Algunos investigadores han demostrado que en suelos desinfectados mediante solarización algunos plaguicidas se degradan rápidamente, mientras otros no se ven afectados o incluso persisten en el tiempo (Rubin y Benjamin,1983;Avidox y col.,1985;Navarro y col.,2009).

Por último estudios recientes de Flores y col. y Fenoll y col. en 2008 y 2010 respectivamente, demuestran que una combinación de ambas técnicas, solarización y biofumigación, permiten que muchos plaguicidas desaparezcan con mucha más rapidez.

La conclusión es, que estas técnicas, aunque necesitadas de más estudio y desarrollo, han demostrado ser un sustituto eficaz del bromuro de metilo aportando ventajas evidentes en cuanto al impacto medio ambiental, que evitan el uso de esta sustancia para la eliminación de plagas en el suelo.

Referencias

2 Respuestas a "Solarización y biosolarización: alternativas ecológicas al bromuro de metilo para la desinfección de suelos"

  1. Faustino Castellón   29 - diciembre - 2014 at 3:52

    me gusta la publicación

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