Una forma sencilla de purificar agua con la ayuda del sol

Con imaginación se pueden aplicar muchos principios de la ciencia para hacer más cómoda la vida de los seres humanos que viven con muy pocos recursos. En otros artículos hemos explicado cómo obtener un poco de energía eléctrica de las patatas y gas para cocinar o calentar agua a partir de desechos y excrementos. Hoy hablaremos de una forma extremadamente sencilla de purificar agua basándose en la destilación, una de las primeras operaciones de laboratorio entendidas y practicadas por los alquimistas.

Todo lo que se necesita es un recipiente que contenga el agua que queremos destilar, otro para recoger el agua destilada y un plástico. Y sol, claro, que es el elemento “mágico” que permite obtener el agua pura. Todo lo que hay que hacer es poner en el interior de un recipiente grande el agua que se quiere destilar y un recipiente más pequeño vacío, cubriéndolo todo con un plástico como el que se usa para envolver bocadillos. Sobre este plástico colocaremos algún peso (basta una piedrecita) para hacer que su superficie tenga una depresión en su parte central. Este esquema lo aclara:

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Hemos representado el agua sucia de color rosa. En el experimento de prueba que hemos realizado hemos disuelto tinta de rotulador rojo en agua:

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En el interior puede verse el pequeño vaso donde se va a recoger el agua destilada.

El recipiente se pone en un lugar donde le dé el sol. Al poco tiempo se observará que empieza a condensar agua en el plástico y que las gotas resbalan hacia el centro del mismo (hacia la depresión) para acabar cayendo, limpias, en el vaso interior:

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Al cabo de dos días obtuvimos 20 mL de agua destilada en el vaso interior:

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Por supuesto, se puede conseguir una velocidad de destilado mucho mayor. (El vídeo de abajo lo demuestra.) En nuestro caso el dispositivo no tuvo las mejores condiciones porque se colocó en un lugar donde recibía pocas horas de sol al día. Además, la depresión del plástico era mínima (menos de 10 grados, cuando lo idóneo posiblemente sería de unos 45).

Un comentario adicional: el agua que destilamos no era tal. Sabía a “perros”. La razón es que aunque era clara (lo que probaba que no arrastró los pigmentos del rotulador), probablemente si se llevó parte del disolvente de este.

Lo ideal es destilar agua marina, como hacen en este experimento: