Astaxantina: un potente antioxidante

Melany Bonilla Pérez »

El cuerpo humano es una maquina perfectamente engranada, formada por órganos que a su vez están constituidos de tejidos, tejidos formados por células, células que contienen moléculas, moléculas formadas por átomos, y átomos formados por partículas subatómicas. Un fallo en cualquiera de estas partes puede ser mortal para el individuo.

Ahora bien, los átomos se mantienen unidos mediante enlaces covalentes, donde cada átomo comparte uno o más electrones para llegar a ser lo más estables posible y adquirir configuración electrónica de gas noble. Pero supongamos que el enlace es débil y se rompe; entonces uno o más electrones se pueden quedar sin pareja, es decir, estarán desapareados y se formaría un radical libre. La molécula inestable tiende a robarle el electrón que le falta a otra molécula, dicha molécula se convertirá también en un radical libre y así sucesivamente. De manera que se iniciará una reacción en cadena que afectaría a varias células de nuestro cuerpo, y que por tanto también afectará a los tejidos si no se para a tiempo.

Los radicales libres son los responsables de que nuestra piel pierda elasticidad y envejezca al dañar las células del tejido colágeno. Pueden dañar el ADN y contribuir al crecimiento anormal de las células, dando lugar a un tumor benigno o maligno (cáncer). Los radicales libres también están involucrados en enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la arterioesclerosis y la diabetes.

Una manera de combatir la acción de los radicales libres es por medio de los antioxidantes, los cuales actúan como dadores de electrones. Uno de los antioxidantes más potentes es la astaxantina, un carotenoide producido por la microalga Haematococcus pluvialis (también se puede obtener por medio del salmón o los crustáceos, y entre ellos el kril). Según algunos autores, este antioxidante es 6000 veces más efectivo que la vitamina C, 550 veces más que el té verde, 40 veces más que el beta-caroteno y 17 veces más que el extracto de semilla de uva.

La astaxantina es capaz de neutralizar muchos radicales libres al mismo tiempo donando electrones a aquellas moléculas inestables. Para entender cómo lo hace estudiaremos su estructura química:

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La cadena hidrocarbonada de la astaxantina posee más de un enlace doble, cada uno de ellos separado del otro por medio de un enlace sencillo; por lo que podemos afirmar que se trataría de un polieno conjugado. Así, habría en total 13 pares de electrones deslocalizados que se encontrarían formando una nube electrónica alrededor de la molécula y que se encargan de “neutralizar” a los radicales libres.

Por otro lado, la astaxantina posee dos ácidos grasos poliinsaturados (ácidos grasos esenciales) en sus extremos, los cuales poseen propiedades antiinflamatorios.

La inflamación en los tejidos se produce como respuesta a un patógeno, y da lugar a enrojecimiento, incremento de la temperatura, dolor e hinchazón en la zona afectada. Para combatir a los patógenos, los linfocitos abandonan el torrente sanguíneo, atravesando las paredes de los capilares mediante un proceso denominado diapédesis. Así acuden al foco de infección y destruyen a los patógenos.

Sin embargo, existe un tipo de inflamación en el que los síntomas anteriores no se manifiestan y que persiste en silencio durante años dañando su cerebro, corazón y sistema inmunológico. Este tipo de inflamación puede causar Alzheimer, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, etc.

La astaxantina puede ayudar a prevenir y a tratar esta serie de enfermedades ya que disminuye los niveles de la proteína C-reactiva, la cual es producida por el hígado cuando hay inflamación por todo el cuerpo.

En conclusión, se cree que la astaxantina es el antioxidante más potente de la naturaleza, además de ser un poderoso antiinflamatorio, por lo que ayudaría a prevenir y tratar un gran número de enfermedades gracias a su particular estructura.

Bibliografía:

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