Poliftalaldehído: un plástico que se autodestruye

El poliftalaldehído es un plástico que se desintegra por despolimerización al recibir luz . Esta propiedad, que podría considerarse como un defecto del material, en realidad puede ser aprovechada en la búsqueda de soluciones al principal inconveniente que acarrea el mal uso de los plásticos: la contaminación de los ecosistemas.

La despolimerización se puede forzar mediante un desencadenador insertado en el polímero. Se trata de una molécula, o bien uno o los dos monómeros terminales transformados químicamente, que, por un lado, estabiliza cinéticamente al polímero, pero, por otro, es capaz de poner en marcha el mecanismo de despolimerización al recibir un estímulo fisicoquímico (calor –pico o pulso térmico–, radiación UV, ácidos o bases, oxidantes o reductores…). Se ha demostrado que si se utilizan los desencadenadores adecuados la despolimerización completa del poliftalaldehído puede ocurrir casi instantáneamente en disolución y en solo unos minutos en estado sólido. Se ha probado también, con éxito, a insertar un pequeño led en ciertos objetos de plástico que se destruyen cuando el led se enciende.

Más información sobre este material y explicación de sus propiedades de autodestrucción en el