jueves, 1 junio 2023

Las prodigiosas dotes arquitectónicas e interioristas del pájaro de la enramada

El macho construye originales viviendas y las decora con objetos que le gustan para llamar la atención de las hembras

Al azar

Al pájaro de la enramada lo llaman así porque el macho construye una especie de emparrado y lo adorna con cualquier objeto que le llama la atención y que supone que le gustará a la hembra que quiere atraer a la hembra: pequeños frutos, huesos, piedras, flores, caracolas, plumas, rotuladores, tapones de botellas, trocos de vidrio… Incluso billetes de banco.

Esta ave, de la familia Ptilonorhynchidae, vive en Australia y Nueva Guinea. Los ornitólogos lo consideran uno de los volátiles más inteligentes. Algunas especies incluso imitan bastante bien las palabras humanas, los gruñidos de los cerdos, el fragor de las cascadas…

Cada macho construye su enramada como más le gusta o como sabe. Depende de las capacidades artístico-arquitectónicas con que lo haya dotado la madre Naturaleza. Y no siempre lo hace del mismo modo, pues incluso se detectan modas. A veces roban objetos de la enramada de otro pájaro.

Algunos emparrados son muy simples (un círculo de tierra limpia con una pequeña pila de ramitas en el centro); otros, extraordinariamente complejos, en forma de pasillo, choza pequeña o palo adornado, dentro y alrededor del cual los machos ponen los objetos que coleccionan, con bastante orden. El ave pasa horas haciendo su obra arquitectónica. Cuando observa que le han movido algún objeto lo vuelve a poner en su sitio.

En tiempo de apareamiento la hembra va visitando las enramadas y fijándose en los machos que han construido las que más le gustan, pudiendo darse el caso de que varias hembras elijan al mismo macho, quedándose otros machos sin aparearse…

En el pájaro de la enramada se aprecia un ejemplo del efecto que en genética se conoce como “de transferencia”, consistente en que las especies que construyen los emparrados más elaborados y vistosos son las menos llamativas, con pocas diferencias físicas entre el macho y la hembra, mientras que aquellas otras especies en las que el macho tienen un plumaje brillante y atractivo, este no saben construir tan bien los emparrados. Es decir, la evolución ha “transferido” los beneficios del bello plumaje a la elaboración de bonitos emparrados.


Imágenes: Isbirds, Fritz Haeg, Tim Laman, Wildlife Photojournalist, The Wilderness Alternative, Imaginenation, Occult Skeptic.

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