Las esférulas marcianas son unas formaciones geológicas microscópicas en forma de esfera que inicialmente se descubrieron en grandes cantidades en las prospecciones que hizo el vehículo Opportunuty en 2004 en la gran llanura del planeta denominada Meridiani Planum, concretamente en el cráter Águila.
Las primeras encontradas tenían un tamaño de entre 3 y 6 mm. Algunas están incrustadas en sedimentos y otros están sueltas.
Están compuestas principalmente de hematites, que es un óxido de hierro (α-Fe2O3), aunque también contiene otros componentes cuya riqueza no se ha determinado aún. La hipótesis más plausible es que estas estructuras se formaron en medio acuoso con la contribución de flujos de agua salada y ácida.

Cuando se decidió que el aterrizaje y la exploración se haría en Meridiani Planum fue porque los mapas espectroscópicos hechos desde fuera del planeta habían detectado que en la zona había una gran cantidad de hematites, mineral cuya presencia se consideraba una evidencia indirecta de haber existido allí grandes flujos de agua líquida, lo que a su vez podría relacionarse con la existencia de vida.

