El argón es el gas noble más abundante en la atmósfera terrestre y uno de los gases atmosféricos más abundantes en general, después del nitrógeno y el oxígeno. Su abundancia en la atmósfera terrestre se debe a varias razones, principalmente relacionadas con su formación y estabilidad.
La mayor parte del argón atmosférico es argón-40 (⁴⁰Ar), que se forma a través de la desintegración radiactiva del potasio-40 (⁴⁰K). El potasio-40 es un isótopo radiactivo que se encuentra en la corteza terrestre y se desintegra en argón-40 por captura electrónica o por desintegración beta:
40K ⟶ 40Ar + e–
Este proceso ha liberado argón en la atmósfera a lo largo de millones de años, contribuyendo significativamente a su abundancia. Produce una fuente continua y significativa de argón-40.
El argón-40 es muy estable desde el punto de vista nuclear, lo que significa que, una vez formado no se desintegra en otros elementos. Esta estabilidad permite que el argón se acumule en la atmósfera sin ser eliminado por procesos nucleares. Además, como gas noble, el argón no reacciona con otros elementos o compuestos, lo que significa que no se elimina de la atmósfera a través de reacciones químicas.
Otros gases nobles
Otros gases nobles como el helio (He) se producen en la Tierra principalmente a través de la desintegración alfa de elementos radiactivos, pero gran parte del helio se escapa al espacio debido a su baja masa y alta velocidad de escape. El neón (Ne), el kriptón (Kr) y el xenón (Xe) son menos abundantes en la Tierra y no se forman en grandes cantidades a partir de desintegraciones radiactivas terrestres comparables a la del potasio-40.

