En el este de África, el Triángulo de Afar (o Depresión de Afar) es una región única del planeta donde tres zonas de rift —o fracturas en la corteza terrestre— se encuentran. Esta área no solo es geológicamente activa, sino también clave para entender cómo funcionan las fuerzas que modelan el interior de la Tierra.
Durante décadas, los científicos han debatido qué impulsa esta separación de placas. Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience apunta a un protagonista subterráneo: un penacho del manto que asciende desde las profundidades y que pulsa rítmicamente, empujando las placas tectónicas desde abajo.
Los geólogos analizaron 130 muestras de roca volcánica de la región. Estudiaron la química de los elementos como el plomo y el cerio, y los isótopos presentes, lo que les permitió rastrear el origen del magma. Luego, al comparar los resultados con modelos computacionales, concluyeron que un único penacho explica mejor las observaciones.
Este penacho no es estático: emite pulsos de magma que afectan de forma distinta a cada zona de rift. Por ejemplo, el Rift del Mar Rojo, que se expande más rápido, experimenta pulsos más frecuentes y de mayor alcance que el Rift Etíope, que se abre más lentamente.
Este hallazgo sugiere que existe una relación directa entre la dinámica del manto profundo y la velocidad de expansión de la corteza terrestre. Para los expertos, es un paso importante hacia una comprensión más completa del vulcanismo y la tectónica global.

