Distinguir entre cambios físicos y cambios químicos puede ser más difícil de lo que parece. Aunque hay señales que suelen asociarse a los cambios químicos —como formación de burbujas, aparición de luz o cambio de color—, también pueden aparecer en los cambios físicos. Por eso, más que fijarse solo en los indicios, es importante comprender qué ocurre a nivel de la materia.
En general, un cambio físico no altera la naturaleza de las sustancias: no se crean nuevas. Por ejemplo, fundir mantequilla, hervir agua o triturar papel son transformaciones que se pueden revertir fácilmente. En cambio, en un cambio químico sí se forman nuevas sustancias, y muchas veces no es fácil volver al estado original: quemar madera, oxidar un clavo o caramelizar azúcar son buenos ejemplos.
Para reforzar estas ideas, se proponen dos experimentos que implican únicamente cambios físicos. En el primero, los estudiantes preparan tizas de colores mezclando cáscaras de huevo trituradas con harina, agua y colorante alimentario. La masa se moldea y se deja secar: se trata de una simple transformación de estado y forma.
El segundo experimento consiste en fabricar un bálsamo labial a partir de ingredientes como cera de abejas, aceite de almendras, miel y aceite esencial. Al mezclar y calentar estos componentes, no se generan sustancias nuevas, por lo que el cambio es físico.
Este experimento pertenece al libro de presentaciones:
José M.ª Gavira Vallejo: Enseñanza de ciencias mediante experimentos en 1º y 2º de Secundaria. Triplenlace.com, 2025. https://triplenlace.com/aula-libros/ece12s/ .

