Humedales artificiales para salvar el río Reconquista, en el Gran Buenos Aires

Al azar

El río Reconquista atraviesa 18 municipios del Gran Buenos Aires en Argentina y ostenta el triste título de ser el segundo cauce más contaminado del país. A lo largo de su recorrido, recibe un flujo constante de efluentes domésticos, materia orgánica, hidrocarburos, plaguicidas y metales pesados. Frente a la enorme complejidad de construir grandes plantas de tratamiento industriales a la orilla del río, la ciencia busca alternativas sostenibles basadas en la propia naturaleza.

Un equipo de científicos e ingenieros de la Escuela de Hábitat y Sostenibilidad (EHyS) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) está desarrollando un proyecto de biotecnología ambiental: humedales artificiales diseñados a la medida del río Reconquista para depurar sus tributarios y devolverle la vida al ecosistema.

¿Cómo funciona un humedal artificial?

En la naturaleza, los humedales actúan como auténticos «riñones del planeta». Cuando el agua fluye a través de ellos, la vegetación, el suelo y los microorganismos presentes trabajan en conjunto para retener, transformar y degradar diversos contaminantes.

Los humedales artificiales imitan esta estructura biológica, pero la optimizan mediante el diseño químico e ingenieril:

  1. Un sustrato reactivo especial. A diferencia de un suelo común, el lecho del humedal se formula combinando materiales naturales con alta capacidad adsorbente y filtrante. Este sustrato atrapa físicamente las partículas en suspensión y fija químicamente metales pesados altamente persistentes, como el cromo.
  2. Plantas fitorremediadoras nativas. En lugar de especies exóticas, los investigadores emplean vegetación autóctona de la región, como la totora (Typha). Las raíces de estas plantas absorben nutrientes en exceso (como nitratos y fosfatos procedentes de fertilizantes y aguas residuales) y crean un microentorno radicular favorable para que las bacterias transformen compuestos orgánicos complejos en sustancias inofensivas.

«La idea es que los arroyos que ingresan al Reconquista pasen por estos humedales, se depuren y vuelvan limpios al cauce principal», explica Elsa López Loveira, líder del proyecto en la UNSAM.

De los ensayos de laboratorio a la prueba de fuego

El desarrollo de un humedal artificial exige un ajuste preciso. El tipo de contaminación cambia significativamente entre la cuenca alta, media y baja del Reconquista, por lo que el sustrato debe adaptarse al problema específico de cada tramo.

En los ensayos a escala de laboratorio utilizando muestras extraídas del arroyo Morón (cuenca media), el equipo evaluó sistemas estáticos (batch) de 10 litros. Los resultados preliminares son sumamente alentadores:

  • Materia orgánica y nutrientes. Las plantas nativas aceleraron drásticamente la remoción de nitratos y fosfatos.
  • Metales pesados. El sustrato seleccionado logró inmovilizar y retirar contaminantes persistentes como el cromo.

El proyecto avanza hacia la prueba en reactores continuos de 200 litros, recreando la dinámica del agua en constante circulación antes de construir el primer piloto in situ en la ribera del río.

Beneficios ambientales integrales

Más allá de la purificación del agua, la instalación de humedales artificiales aporta ventajas clave sobre el tratamiento químico convencional:

  • Bajo consumo energético y operativo. Aprovecha procesos biológicos y físicos naturales.
  • Restauración de la biodiversidad. Al integrar vegetación local, se reacondiciona el hábitat para el retorno de aves, insectos y fauna nativa desplazada por la contaminación.
  • Escalabilidad y replicabilidad. La fórmula de sustrato e hidrodinámica desarrollada en la UNSAM puede adaptarse a otros ríos y cuencas urbanas de la región afectadas por el mismo problema.

La biotecnología ambiental demuestra una vez más que la mejor estrategia de saneamiento no siempre requiere más cemento o productos químicos complejos, sino comprender los mecanismos ecológicos y poner la ingeniería al servicio de la naturaleza.


Fuente: Agencia TSS.

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