Un estudio publicado en Scientific Reports aporta la imagen más completa obtenida hasta ahora de la estructura profunda bajo Tenerife y confirma que el subsuelo de la isla alberga varias zonas en las que podría acumularse magma. El hallazgo resulta especialmente interesante porque algunas de esas estructuras parecen relacionadas con la actividad sísmica y la desgasificación observadas en los últimos años. De los resultados no se puede deducir que vaya a haber una próxima erupción, ni del Teide ni submarina. Lo que el estudio ofrece es algo muy importante para la vigilancia volcánica: una mejor comprensión de dónde está el magma y de cómo puede interactuar con la estructura de la isla.
La investigación, realizada por científicos de INVOLCAN, la Universidad Complutense de Madrid, ITER, la Universidad de Ginebra y el IVAR portugués, utiliza una técnica denominada análisis de funciones receptoras. Los investigadores estudiaron más de 785 terremotos lejanos registrados entre 2017 y 2024 en una red de 20 estaciones sísmicas y midieron distribución de la velocidad de las ondas sísmicas que atravesaron la isla Tenerife hasta unos 50 kilómetros de profundidad.

Estructura muy compleja
El resultado revela una estructura muy compleja. Los primeros aproximadamente 10 kilómetros corresponden, según los autores, a una corteza oceánica modificada por la construcción volcánica de Tenerife. Esa corteza es precisamente la base rocosa sobre la que se levanta la isla. Por debajo aparece una zona que se extiende hacia el manto superior y que presenta varias regiones donde las ondas sísmicas viajan mucho más lentamente.
Estas zonas, denominadas M1, M2, M3 y M4, son las que concentran el interés. Las velocidades sísmicas especialmente bajas pueden deberse a temperaturas elevadas, fluidos y volátiles, alteraciones de las rocas o presencia de material parcialmente fundido. Mediante modelos termodinámicos, los autores estiman en algunos sectores fracciones de fusión de hasta el 79 % en peso. La mayor de estas estructuras, M1, se encuentra fundamentalmente bajo el sector occidental de Tenerife y se prolonga hacia el oeste, incluso bajo el océano.
Mucho magma no tiene por qué suponer erupción próxima
El estudio no permite afirmar que, al haber tanto magma bajo Tenerife, se esté preparando una inminente erupción del Teide. La estructura detectada está situada principalmente a profundidades de entre 10 y 20 kilómetros —y en algunos lugares se prolonga hasta unos 30 kilómetros—, muy por debajo de los reservorios de magma más superficiales que se han relacionado anteriormente con el complejo Teide – Pico Viejo. Estos últimos se encontrarían en los primeros kilómetros bajo el nivel del mar.
Lo que los autores proponen es algo diferente: el magma que asciende desde zonas profundas puede acumularse temporalmente en estas regiones, liberando volátiles. Esos volátiles podrían desplazarse hacia arriba y alimentar el sistema hidrotermal, y ayudarían a explicar por qué los terremotos tienden a concentrarse justo en el límite superior de las zonas de baja velocidad. La hipótesis encaja además con los enjambres sísmicos registrados desde 2016 y con cambios en la desgasificación del Teide.
Pero una zona de acumulación de magma no equivale a una cámara a punto de romper la corteza. El magma puede permanecer almacenado, enfriarse, cristalizar o alimentar lentamente sistemas situados a mayor profundidad. Para que se produzca una erupción tienen que concurrir otros procesos —ascenso del magma, acumulación, presurización y apertura de una vía hacia la superficie— que este estudio no indica que estén ocurriendo ahora.
Tampoco debe interpretarse la prolongación de M1 hacia el oeste bajo el océano como una predicción de una futura erupción submarina. La anomalía indica que el sistema magmático profundo continúa fuera de la actual superficie de Tenerife, algo geológicamente lógico en una isla volcánica construida sobre el fondo oceánico. Pero el trabajo no identifica un conducto ascendente hacia el fondo marino ni proporciona indicios de que una erupción submarina sea inminente.
La gran importancia de este estudio radica en que proporciona un nuevo mapa del “sistema circulatorio” profundo de Tenerife. Al combinarlo con la sismicidad, la desgasificación y otras observaciones, los científicos disponen ahora de un marco mejor para interpretar futuros cambios. Y esa es precisamente la clave para detectar si algún día el magma pasa de estar almacenado en profundidad a iniciar realmente un proceso de ascenso hacia la superficie.
Referencia
V. Ortega-Ramos, L. D’Auria, J. L. Granja-Bruña, I. Cabrera-Pérez, Beverley C. Coldwell, Vittorio Zanon y N. M. Pérez: Revealing magma storage and underplating beneath tenerife island from receiver function analysis. Sci Rep (2026). https://doi.org/10.1038/s41598-026-68243-w.
Instituciones participantes:
- Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), Puerto de la Cruz, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España
- Universidad Complutense de Madrid (UCM), Madrid, España
- Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), Granadilla de Abona, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España
- Department of Earth Sciences, University of Geneva, Ginebra, Suiza
- Instituto de Investigação em Vulcanologia e Avaliação de Riscos (IVAR), Ponta Delgada, Portugal

