La Ilustración Española y Americana del 22 de septiembre de 1885 deseaba a sus lectores “¡Muy buenos días!” con este grabado “al natural”. Una canastita de niños, el mejor regalo del mundo, el mejor patrimonio de la Humanidad. Lo malo es que después de los buenos la Humanidad a menudo provoca noches muy lúgubres… ¿Cuál sería el destino de esos tiernos niños risueños de los que ya no quedarán ni sus huesos? ¿Estuvo alguno en la primera guerra mundial? ¿Fue doloroso el discurrir por la vida para alguno de los cuatro? ¿Amaron y fueron amados? ¿Tuvieron descendencia sana y feliz? Las mismas preguntas se hará alguien dentro de 100 años sobre nosotros cuando nos vea en una de tantas fotos nuestras como debe de haber repartidas por ahí.
Editor: J. M. G. V.
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