viernes, 9 enero 2026

Pájaro pergolero: un arquitecto que sabe de acústica

Un estudio reciente publicado en Behavioral Ecology revela que los machos del ave de la enramada o pergolero (Chlamydera nuchalis), nativos del norte de Australia, no solo crean estructuras «arquitectónicas» atractivas y provistas de adornos para cortejar a las hembras, sino que las fabrican de tal manera que tienen unas cualidades acústicas excepcionales para dar más brillantez al canto del ave.

Efectivamente, estos pájaros construyen elaborados refugios en forma de enramados o pérgolas con ramitas y decoradas con guijarros, conchas, huesos, papel, fragmentos de plásticos de colores…, que funcionan como escenarios de exhibición. Pero, además, los pergoleros, al igual que los arquitectos de teatros, diseñan estos espacios de forma que amplifican sus cantos y ajustan las frecuencias de sonido para cautivar a las hembras.

La investigación se centra en cómo el diseño de estas avenidas, con su túnel de ramitas y adornos cuidadosamente colocados, ayuda a amplificar los cantos y mejorar la calidad del sonido percibido por las hembras, que observan desde una posición fija dentro del túnel.

John Endler, un historiador natural de la Universidad Deakin y pionero en el estudio de estos rituales, decidió investigar la función acústica de estas estructuras. Él y su equipo grabaron los cantos de los machos en una zona de eucaliptos en Queensland y luego reprodujeron los sonidos a través de altavoces orientados hacia la entrada del túnel, observando cómo se experimentaba el sonido en el lugar de la hembra. Al modificar los distintos materiales decorativos de las cortes, identificaron que la forma del túnel amplifica el sonido, mientras que las conchas y otros adornos contribuyen a la complejidad y volumen del canto dentro de la avenida. El efecto es como el de colocar las manos alrededor de las orejas para mejorar la percepción del sonido.

Justine E. Hausheer

Además, son chefs

La investigación aporta una perspectiva novedosa al enfocarse en la experiencia auditiva del ritual de cortejo, que tradicionalmente ha sido estudiada desde el aspecto visual. Pero también destaca que los machos crean un detalle adicional: «pintan» las paredes de la avenida con saliva y material vegetal, lo cual ofrece a las hembras un “aperitivo» durante la exhibición. Es como comer palomitas en el cine.

Aunque otras especies, como los grillos topo y algunas ranas, emplean también la acústica en el cortejo, la técnica del pergolero es única en la manera en que adapta sus efectos sonoros a una audiencia fija dentro de su estructura. El estudio sugiere que la combinación de sonidos, danzas y un entorno visual cuidadosamente arreglado podría representar un sistema multisensorial que permite a los machos exhibir su valor como pareja.

Sería interesante investigar cómo responden las hembras a variaciones en volumen o frecuencia de los cantos amplificados y si estos factores afectan la cantidad de crías que un macho llega a engendrar.

Un gran pájaro de enramada en Weipa, Queensland. © Dan Armbrust / Flickr.

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