Es sabido que en el 90 % de los casos la halitosis o mal aliento se produce en la la cavidad oral, y el resto de los casos están relacionados con problemas estomacales, nasales o pulmonares. De forma preponderante el mal olor se debe a la acumulación de placa bacteriana en la lengua y a enfermedad periodontales.
Los principales responsables del mal olor son el sulfuro de hidrógeno (también llamado ácido sulfhídrico cuando está en disolución acuosa), el metilmercaptano (CH3SH) y el sulfuro de dimetilo ((CH3)2S), que tiene el olor característico de los mariscos. Las enzimas proteasas bacterianas degradan a las proteínas en aminoácidos. De estos aminoácidos, los que contienen azufre se pueden seguir degradando hasta llegara a los tres productos mencionados, entre otros. Los mercaptanos son muy conocidos en química por su olor repugnante; el sulfuro de hidrógeno huele a huevos podridos.
Recientemente se ha descubierto que la producción de metilmercaptano se incrementa por la acción combinada de dos bacterias: la Streptococcus gordonii y la Fusobacterium nucleatum.
Al parecer, cuando la primera libera el aminoácido ornitina, la F. nucleatum producir ciertas poliaminas. Pare ello necesita metionina, y vía de obtención de esta molécula da como resultado una mayor producción de CH3SH.
Fuente:
Takeshi Hara et alii, Interspecies metabolite transfer fuels the methionine metabolism of Fusobacterium nucleatum to stimulate volatile methyl mercaptan production, mSystems (2024). DOI: 10.1128/msystems.00764-23

