La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado un anticuerpo biespecífico llamado Imdelltra (tarlatamab), que acerca las células cancerosas a las células T para tratar un tipo agresivo de cáncer de pulmón. Las células T son parte del sistema inmunitario y se forman a partir de células madre en la médula ósea. Ayudan a proteger el cuerpo de las infecciones y a combatir el cáncer. También se llama linfocito T y timocito. El tarlatamab es un captador de células T.
El fármaco se une simultáneamente a las células tumorales y a las células T del sistema inmunitario, facilitando la destrucción de las células cancerosas. Concretamente, se une al ligando 3 de tipo delta, una molécula que se encuentra en la superficie de casi todas las células de cáncer de pulmón de células pequeñas, pero que no se expresa en la superficie de las células sanas. Simultáneamente, se une al receptor CD3 de la célula T, acercándola lo suficiente a la célula cancerosa para lanzar un ataque.
Estudio reciente
Este nuevo tipo de medicamento de inmunoterapia dirigida ha mostrado resultados prometedores en la reducción de tumores en pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas (CPCP), según un estudio clínico reciente. El CPCP es una forma extremadamente agresiva de cáncer de pulmón y el tratamiento para sus etapas avanzadas ha tenido poco progreso significativo en las últimas décadas.
En el estudio participaron pacientes cuyo cáncer había progresado a pesar de haber recibido al menos dos tratamientos previos. El tarlatamab logró reducir los tumores en el 40 % de los pacientes que recibieron una dosis de 10 mg cada dos semanas. Además, en más de la mitad de los pacientes cuyos tumores se redujeron, el medicamento mantuvo el cáncer bajo control durante al menos seis meses.
El estudio fue presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y publicado en el New England Journal of Medicine. Luis Paz-Ares, del Hospital Universitario 12 de Octubre en Madrid, fue coordinador del estudio. Más de 200 personas con CPCP avanzado participaron en el estudio, todos habiendo recibido tratamientos anteriores con quimioterapia, y muchos también con inhibidores de puntos de control inmunitario.
Los efectos secundarios del tarlatamab fueron manejables en general, aunque algunos fueron potencialmente graves, como el síndrome de liberación de citocinas y la neurotoxicidad asociada a células inmunoefectoras (ICANS).
Más información en Nature y en el Instituto Nacional del Cáncer de EE UU.

