sábado, 31 enero 2026

Qué es el síndrome de ojo seco y cómo se trata

El síndrome de ojo seco es una dolencia consistente en que la superficie del ojo no se mantiene adecuadamente lubricada por la película lagrimal, lo que causa síntomas como irritación, ardor y una sensación de cuerpo extraño en el ojo.

La película lagrimal, que normalmente cubre y protege la córnea, tiene tres componentes esenciales: una capa de mucina que ayuda a que la lágrima se adhiera a la superficie del ojo, una capa acuosa que proporciona humedad, y una capa lipídica que previene la evaporación de las lágrimas. Cuando alguno de estos componentes no funciona correctamente, la película lagrimal se vuelve inestable y pueden formarse zonas secas en la superficie ocular.

Las causas del síndrome de ojo seco son diversas y pueden incluir disminución en la producción de lágrimas, aumento en la evaporación de las mismas o alteraciones en la composición de la película lagrimal. Factores como el envejecimiento, enfermedades autoinmunes (como el síndrome de Sjögren), uso de lentes de contacto, medicamentos (como antihistamínicos o antidepresivos) y exposición a ambientes secos o con mucho viento pueden contribuir a esta dolencia.

Tratamiento

En cuanto al tratamiento, este depende de la causa subyacente y de la gravedad del síndrome. Las estrategias incluyen:

  1. Lágrimas artificiales. Suplen la deficiencia de la capa acuosa y proporcionan alivio temporal.
  2. Geles o ungüentos lubricantes. Ofrecen una lubricación más prolongada, especialmente útil durante la noche.
  3. Tratamientos para disminuir la evaporación. Esto incluye el uso de ungüentos, oclusión de los puntos lagrimales para reducir el drenaje de las lágrimas, o incluso el uso de gafas especiales que minimizan la exposición al aire.
  4. Medicamentos antiinflamatorios. En casos en que la inflamación contribuye al problema, se pueden recetar colirios con ciclosporina o corticoides de baja potencia.
  5. Terapias para estimular la producción de lágrimas. Como medicamentos colinérgicos en algunos casos.
  6. Control de enfermedades subyacentes. Tratar condiciones sistémicas, como el síndrome de Sjögren, puede mejorar los síntomas.

Es recomendable hacer ajustes en el estilo de vida, como evitar la exposición a irritantes ambientales, tomar descansos regulares durante actividades que requieran esfuerzo visual continuo (como el uso de pantallas) y mantenerse bien hidratado.

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