jueves, 29 enero 2026

Anna Lee Fischer, química y astronauta

Anna Lee Fisher, nacida el 24 de agosto de 1949 en la ciudad de Nueva York, es una destacada química, médica de emergencias y astronauta retirada de la NASA. Su nombre se destaca en la historia espacial por ser la primera madre en viajar al espacio, un logro que simboliza tanto su capacidad profesional como su rol pionero para las mujeres en la ciencia y la exploración espacial.

Fisher se crio en San Pedro, California, donde desde joven mostró interés por las ciencias. Estudió en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde obtuvo un título en química en 1971. Posteriormente, ingresó en la Facultad de Medicina de UCLA, obteniendo su título de doctora en medicina (M.D.) en 1976. Más tarde, Fisher decidió ampliar su conocimiento en química espacial, obteniendo una maestría en química en 1978. Su formación sólida en ciencias y medicina fue clave para su selección como astronauta.

Los nuevos catorce

En 1978, Fisher fue seleccionada por la NASA como una de las seis mujeres en el Grupo 8 de Astronautas, también conocido como el grupo de «Los Nuevos Catorce». Esta fue la primera vez que la NASA incluyó mujeres en su programa de astronautas, y la selección de Fisher marcó un hito en la inclusión de género en la exploración espacial. Después de completar un arduo entrenamiento, incluyendo vuelos en jets T-38 y preparación en simuladores de naves espaciales, se le asignaron varias tareas técnicas en la NASA, particularmente en el diseño de trajes espaciales para mujeres y en procedimientos para caminatas espaciales.

Primera madre

El 8 de noviembre de 1984, Fisher hizo historia como la primera madre en el espacio durante la misión STS-51-A a bordo del transbordador espacial Discovery. En esta misión, su equipo recuperó dos satélites que habían sido lanzados previamente en órbitas inadecuadas. Esta hazaña técnica demostró no solo su habilidad, sino también el éxito del programa de reutilización del transbordador espacial. Fisher se convirtió en un ícono de la perseverancia y el equilibrio entre la vida profesional y personal, ya que justo un año antes había dado a luz a su primera hija.

Después de su vuelo espacial, Fisher continuó trabajando en la NASA en varias capacidades. Participó en el desarrollo y la prueba del brazo robótico Canadarm y trabajó en el equipo de recuperación del transbordador espacial Columbia después del trágico accidente de 2003. Aunque Fisher se mantuvo activa en la NASA, su carrera estuvo marcada por desafíos, incluyendo la dificultad de equilibrar su carrera con las responsabilidades familiares. Fisher tomó varias licencias en los años 80 y 90 para cuidar a sus hijas, pero siempre regresó a la NASA para contribuir con su experiencia y conocimiento.

Además de sus logros en el espacio, Fisher también mantuvo su práctica médica, trabajando en emergencias médicas los fines de semana para mantener sus habilidades. Su capacidad para mantener estas dos carreras exigentes resalta su compromiso y habilidad en ambos campos.

Fisher se retiró de la NASA en 2017, cerrando un capítulo significativo en la historia de la exploración espacial. Su legado no solo reside en su vuelo espacial, sino también en su papel como pionera para las mujeres en campos dominados por hombres. Fisher sentó un precedente para las futuras generaciones de mujeres en la ciencia y la exploración espacial.


Fuente: Wikipedia.

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