La Química: una pasión

  • Share on Tumblr

Ana Belén Baute Rodríguez >

Mi relación con las ciencias químicas como alumna empezó en Tercero de Enseñanza Secundaria Obligatoria, época crítica de la adolescencia, que o te gusta mucho una cosa o la odias. Pero en este caso, para mí fue un descubrimiento increíble y apasionante, nunca pensé que una asignatura me enganchará (en el buen sentido de la palabra) de tal forma.

¿Qué representaba esa tabla que nos mostraba con tantos símbolos, números, términos y colores que nunca habíamos visto ni escuchado? Sí, la tabla periódica de los elementos, metales, no metales, gases nobles, líquidos, etc.

Recuerdo a la profesora decir: Cada elemento tiene un nombre, un número atómico, una valencia, un calor específico, una densidad, un símbolo y una masa molar atómica. ¡¡Dios pero qué me estás contando!! Pensaba en mi interior. Pero cuando me di cuenta, poco a poco, me fui aprendiendo esa tabla que al principio me parecía un laberinto y que finalmente me conquistó.

Quimica - triplenlace.com

Las valencias ¡¡como el padre nuestro nos decía!! – y así fue – sorpresa chicos. Nos ponía una hoja en blanco y teníamos que poner las valencias de los metales y no metales. Recuerdo una tabla que nos hizo y que hoy en día todavía conservo (imagen de la derecha), después de tantos años. A rellenar símbolo y nombre, valencia negativa, nombre del compuesto que forman con valencia negativa y valencia positiva en los no metales; símbolo y nombre con valencia positiva en los metales.

Pero sin duda alguna, lo que más me marcó de esta asignatura fue la formulación inorgánica. Hay tres nomenclaturas posibles, decía; sistémica, Stock y tradicional. Las dos más utilizadas en mi época o en mi clase en particular eran la nomenclatura sistémica y Stock. Un examen de formulación para mí era un reto, lo podía llegar a hacer tan rápido que me pegaba el resto de la hora repasando y repasando, por si se me hubiera colado alguna errata.

Me sorprendía la combinación de elementos que se podían producir, como intercambian sus valencias y formaban un compuesto final.

A partir de ese curso en adelante, mis preferencias en materias a elegir siempre intentaba que estuvieran relacionadas con la química, si era posible. A medida que iban pasando los cursos, la química se volvía más densa y complicada, para quién no le gustara, pero a mí me seguía apasionando, y por ello, quince años después he decidido emprender está aventura de estudiar Ciencias Químicas.

2 Respuestas a "La Química: una pasión"

  1. Rubén Herrero   28 - Enero - 2015 at 21:39

    Ojalá que esa aventura, tenga un final feliz. Estudiar química es una actividad difícil, nada trivial, con muchas horas de estudio, de prácticas de laboratorio, de resolución de ejercicios, pero, acaba dando muchas satisfacciones. Y merece la pena. Doy fe.

    Responder
  2. Carlos   21 - Marzo - 2017 at 7:47

    Excelente decisión, la química para quién le guste y la entienda puede ser la carrera más apasionante y divertida.

    Responder

Leave a Reply

Your email address will not be published.