El estornudo es un reflejo inevitable cuando nuestro sistema respiratorio detecta partículas irritantes como el polen o el humo. Su propósito principal es limpiar las vías respiratorias de estos agentes externos, pero la manera en que lo ejecutamos varía considerablemente entre las personas. Aunque no se puede evitar, sí es posible controlar su volumen y, en algunos casos, su intensidad.
¿Por qué estornudamos?
El proceso de estornudar comienza con la irritación de la mucosa nasal, lo que activa una señal nerviosa hacia el tronco encefálico. Este, a su vez, ordena la expansión del pecho, la apertura de la garganta y una repentina inhalación de aire en los pulmones. Posteriormente, la exhalación forzada expulsa el aire a través de la nariz y la boca a velocidades de hasta 100 mph.
Existen desencadenantes inusuales del estornudo, como la exposición a luz brillante (estornudo fótico), la estimulación de ciertos nervios al depilarse las cejas o incluso tras una comida abundante. Algunas personas también presentan patrones de estornudos múltiples y, aunque se desconoce el motivo exacto, podría deberse a diferencias en la sensibilidad del reflejo estornudatorio.
¿Por qué algunos estornudos son más ruidosos que otros?
El volumen del estornudo depende de varios factores anatómicos y conductuales. La apertura de las cuerdas vocales en el momento de la expulsión del aire contribuye significativamente al sonido. Las personas con pasajes nasales y orales más amplios tienden a generar un sonido más profundo y resonante, mientras que aquellos con estructuras más estrechas producen estornudos más agudos.
Además de la anatomía, el componente cultural también influye. En Japón, por ejemplo, se considera descortés estornudar ruidosamente, lo que lleva a que las personas modulen su reflejo. En cambio, en otras culturas, los estornudos fuertes pueden percibirse como algo natural e incluso placentero.
¿Es malo estornudar con fuerza?
Para algunos, un estornudo fuerte es una sensación liberadora, similar a rascarse una picazón intensa. Sin embargo, reprimir un estornudo por completo puede ser peligroso, ya que el aire atrapado podría generar problemas como la perforación de la garganta o la pérdida temporal de la audición.
Por otro lado, un estornudo demasiado intenso puede representar un riesgo en situaciones como conducir, donde una pérdida momentánea del control puede derivar en un accidente. En estos casos, aprender a regular la intensidad puede ser beneficioso.
¿Cómo estornudar más silenciosamente?
Si bien el estornudo es un reflejo, hay técnicas para moderar su sonido:
- Exhalar antes de estornudar reduce la presión en los pulmones.
- Relajar las cuerdas vocales ayuda a minimizar la vibración que genera sonido.
- Cerrar la boca y presionar la lengua contra el paladar redirige la presión hacia la nariz.
- Cubrirse con un pañuelo o el codo amortigua el ruido y evita la dispersión de partículas.
En conclusión, aunque no podemos evitar estornudar, sí podemos modificar su impacto sonoro con un poco de práctica y consciencia.
Fuente: The Washington Post.

