Una prueba de que el arte mueble simbólico más antiguo de Europa podría ser neandertal

Los arqueólogos encuentran en España la que por ahora podría ser la huella dactilar humana más antigua y completa del mundo

Fotografía: Álvarez-Alonso et al.

Establezcamos una hipótesis: hace unos 43 000 años, un individuo neandertal que habitaba en lo que hoy es el centro de España se topó con un guijarro de granito que llamaría poderosamente su atención. Algo en la forma de la piedra, tal vez su semejanza con un rostro humanoide alargado, lo llevó a recogerla, examinarla con detenimiento y, finalmente, mojar su dedo en pigmento rojo para presionarlo contra el borde de la piedra, donde estaría la nariz de ese rostro imaginario. Con ese gesto, dejó lo que hoy se considera la huella dactilar humana más antigua y completa del mundo, y posiblemente la obra de arte mueble más antigua de Europa.

Esto se ha encontrado realmente y las conclusiones son fruto de tres años de investigación a cargo de un equipo interdisciplinar de arqueólogos, geólogos y expertos forenses de la policía científica en España. La piedra fue descubierta en julio de 2022, durante las excavaciones del abrigo rocoso de San Lázaro, en las afueras de Segovia.

Desde el principio, los investigadores notaron que la piedra —de poco más de 20 cm— no tenía el aspecto de una herramienta. No era un martillo ni un yunque, y su forma era notablemente peculiar. Lo que más atrajo la atención del equipo fue un punto de ocre rojo en la piedra.

“Todos pensábamos lo mismo: ‘Esto parece un rostro’”, cuenta David Álvarez Alonso, arqueólogo de la Universidad Complutense de Madrid y primer firmante del estudio. “Pero eso no era suficiente; necesitábamos evidencias que respaldaran la hipótesis de que había intención simbólica”.

Para comprobarlo, el equipo solicitó ayuda adicional. Los análisis confirmaron que el pigmento rojo, compuesto por óxidos de hierro y minerales arcillosos, no estaba presente en el entorno natural de la cueva, lo que implica que tuvo que ser traído desde otro lugar. Además, la policía científica concluyó que el punto fue aplicado con la yema de un dedo humano, probablemente de un varón adulto.

Este punto rojo, colocado exactamente entre hendiduras que recuerdan ojos y boca, cambia por completo la interpretación del objeto. Según los autores, se trata de un ejemplo de pareidolia, el fenómeno por el cual el cerebro humano ve rostros en objetos inanimados. Y, en este caso, esa percepción parece haber inspirado una intervención artística.

“Sin ese punto rojo, no podríamos hacer ninguna afirmación sobre la piedra”, afirma Álvarez Alonso. “Pero con él, surgen preguntas clave: ¿por qué la llevaron al interior de la cueva? ¿Por qué aplicar ocre justo en ese lugar? Todo apunta a una acción intencionada y simbólica.”

El estudio, publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, refuerza la idea de que los neandertales eran capaces de pensamiento simbólico y creación artística, desafiando el viejo prejuicio de que solo Homo sapiens poseía esa capacidad.

“La selección de la piedra por su apariencia, y el hecho de marcarla con ocre, demuestra que había una mente humana capaz de imaginar, simbolizar y proyectar pensamientos sobre un objeto”, escriben los autores.

Según el equipo, este objeto implica tres procesos cognitivos fundamentales para el arte:

  1. Concepción mental de una imagen,
  2. Comunicación deliberada, y
  3. Atribución de significado.

En conjunto, estos elementos caracterizan el simbolismo y el arte prehistórico abstracto, no figurativo. La piedra, por tanto, podría representar una de las abstracciones de un rostro humano más antiguas conocidas.

Aunque el descubrimiento puede generar debate, especialmente por la implicación de que los neandertales fueron artistas, el equipo sostiene con firmeza su hipótesis:

“Si encontráramos un guijarro con un punto rojo hecho hace 5000 años por un Homo sapiens, nadie dudaría en llamarlo arte mueble”, dice Álvarez Alonso. “Pero cuando se trata de neandertales, surgen muchas reticencias, a veces por un prejuicio involuntario”.

Sin embargo, el mensaje que deja este objeto es claro: los neandertales también eran humanos, y quizás, como nosotros, veían algo especial en las formas del mundo que los rodeaba.


Referencia

Álvarez-Alonso, D., de Andrés-Herrero, M., Díez-Herrero, A. et al. More than a fingerprint on a pebble: A pigment-marked object from San Lázaro rock-shelter in the context of Neanderthal symbolic behavior. Archaeol Anthropol Sci 17, 131 (2025). https://doi.org/10.1007/s12520-025-02243-1

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