¿Por qué a algunas personas les resulta más sencillo ganar musculatura o responder de forma más eficiente al ejercicio? La respuesta podría estar oculta en un episodio de hibridación genética ocurrido hace unos 47 000 años, cuando los Homo sapiens prehistóricos se cruzaron con los neandertales. Un reciente estudio internacional ha descubierto que una variante genética heredada de estos ancestros extintos influye de forma directa en la masa muscular magra, la estatura y la fisiología ósea de algunos humanos modernos.
La superantena de la hormona del crecimiento
La investigación centró su atención en el receptor de la hormona del crecimiento (GHR). Este receptor actúa como una antena en la superficie celular, encargada de captar las señales químicas emitidas por la hipófisis para estimular el desarrollo óseo y muscular.
Los neandertales se caracterizaban por una constitución física robusta, con huesos gruesos, tórax anchos y una masa muscular considerablemente superior a la de los Homo sapiens. Al comparar genomas, los científicos identificaron que la variante del receptor neandertal posee dos mutaciones de aminoácidos específicas (en las posiciones 422 y 561) que suelen heredarse juntas en la actualidad.
Para comprobar su impacto biológico, los investigadores realizaron experimentos en laboratorio introduciendo la variante neandertal en cultivos celulares. Tras exponerlas a la hormona del crecimiento, las células con la versión ancestral proliferaron un 40 % más que aquellas con la variante humana moderna común. Esto demuestra que el receptor neandertal transmite la señal de crecimiento con mayor intensidad.
Un impacto cuantificable en la anatomía actual
Al analizar los datos genómicos de más de 1,1 millones de personas, el equipo descubrió que los adultos portadores de este gen neandertal pesan, en promedio, unos 285 gramos más. Este incremento no corresponde a grasa, sino casi en su totalidad a un aumento de la masa muscular magra (con un impacto especial en las extremidades).
Además, los portadores son aproximadamente 3 milímetros más altos y muestran ligeras variaciones anatómicas en la mandíbula y la raíz de los dientes que recuerdan a la morfología neandertal. Curiosamente, este efecto no se detectó en niños menores de 11 años, lo que sugiere que el gen activa su influencia principalmente durante los cambios hormonales de la pubertad.
Una herencia desigualmente distribuida
A pesar de sus notables efectos, esta variante no está presente por igual en todo el mundo. El gen se encuentra principalmente en poblaciones del sur y este de Asia, donde hasta un 24 % de los individuos la conservan en su ADN, mientras que resulta muy rara en otras regiones.
Los autores subrayan que la masa corporal es el resultado de la interacción de cientos de genes, la nutrición y el estilo de vida. Como señala de forma chistosa la coautora Miriam Berreiter, ni siquiera una antena de crecimiento (receptor de la hormona del crecimiento) neandertal puede sustituir al entrenamiento físico constante. No obstante, este descubrimiento ofrece un testimonio revelador de cómo la evolución humana y los cruces prehistóricos continúan moldeando la biología de nuestra especie miles de años después.
Fuentes
- Nature: Neanderthal gene makes some modern humans taller and more muscular (Mohana Basu, agosto de 2026).
- Live Science: Neanderthal gene passed on to modern humans helps pack on more muscle — but only a few people have it (Tom Metcalfe / Kristina Killgrove, agosto de 2026).
- Current Biology: Estudio original sobre el receptor de la hormona del crecimiento neandertal, desarrollado por el Instituto Karolinska y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

