El Instituto de Astrofísica de Canarias lidera el despliegue de 10 telescopios en Marruecos para el eclipse de 2027

El proyecto persigue estudiar la corona solar y en él participa también Estados Unidos

Al azar

Durante unos minutos, el 2 de agosto de 2027, la Luna ocultará completamente al Sol y su sombra atravesará el sur de Europa y el norte de África. Será un espectáculo extraordinario, pero para los científicos será también una oportunidad difícil de repetir: el eclipse tendrá una fase de totalidad excepcionalmente larga, de más de seis minutos en las mejores localizaciones.

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) quiere aprovecharla con un experimento poco convencional. Se llama NATE (North African Telescope Eclipse) y pretende convertir el eclipse en un gigantesco observatorio solar distribuido por Marruecos.

La idea es sencilla y, al mismo tiempo, muy poderosa. En lugar de observar el eclipse desde un único telescopio, unos diez equipos telescópicos sincronizados se situarán en distintos puntos de la franja de totalidad. Mientras la sombra de la Luna avance por Marruecos, cada equipo fotografiará la corona solar. Después, las imágenes podrán combinarse para prolongar el tiempo efectivo de observación.

10 minutos para observar la corona

Así, un fenómeno que desde un único lugar dura unos minutos puede convertirse, visto desde el conjunto de las estaciones, en una observación de una duración mucho mayor. El IAC calcula que la red podrá obtener imágenes de la corona durante alrededor de diez minutos.

¿Por qué interesa tanto la corona? Porque es la atmósfera exterior del Sol y en ella se producen fenómenos relacionados con el campo magnético solar que todavía no comprendemos completamente. Las estructuras de la corona cambian, y esas variaciones están relacionadas con la actividad solar y con fenómenos capaces de afectar a la Tierra: desde las comunicaciones por radio hasta satélites y redes eléctricas.

Los eclipses totales ofrecen una ventaja extraordinaria: al interponerse la Luna, su disco bloquea la deslumbrante fotosfera solar y deja visible la tenue corona. Instrumentos que normalmente necesitan filtros muy sofisticados pueden estudiar entonces directamente su estructura y evolución.

España, Marruecos y Estados Unidos

Pero NATE no pretende ser únicamente un experimento astronómico. Una de sus características más interesantes es quiénes realizarán las observaciones. El proyecto está concebido para formar y coordinar equipos integrados por astrónomos, estudiantes universitarios, profesores, voluntarios y ciudadanos interesados en la ciencia. Participan instituciones españolas, marroquíes y estadounidenses: el IAC, la Universidad Politécnica Mohammed VI, el Observatorio Solar Nacional de EE. UU. y los ayuntamientos de Palencia y Frómista. Los investigadores principales son Valentín Martínez Pillet y Eva Villaver, ambos del IAC.

La inspiración procede de Citizen CATE, un proyecto estadounidense que utilizó redes de telescopios durante los eclipses de 2017 y 2024. NATE adapta aquella experiencia a las condiciones del eclipse norteafricano de 2027.

Y aquí aparece una segunda dimensión particularmente atractiva. El proyecto pretende conectar científicamente Canarias, Marruecos y zonas de la llamada España vaciada, utilizando los eclipses como punto de encuentro entre territorios, investigadores y estudiantes. El eclipse de 2026, visible desde buena parte de España, ha servido precisamente para poner a prueba equipos, procedimientos y formación antes de la campaña africana.

Secuencia de un eclipse total / J.C. Casado – StarryEarth

Ensayo en el eclipse de 2026

De hecho, durante el eclipse del pasado 12 de agosto los investigadores del IAC ensayaron en Palencia la metodología de NATE y consiguieron imágenes de alta resolución de la corona. Estos datos servirán para comprobar y perfeccionar el procedimiento antes del gran despliegue de 2027.

En agosto de 2027, por tanto, la protagonista no será solamente la Luna ocultando al Sol. También lo será una cadena de telescopios siguiendo su sombra a través de Marruecos, cada uno aportando una pieza de una misma observación.

Y quizá esa sea la idea más sugerente de NATE: convertir un fenómeno que dura unos minutos en un experimento colectivo capaz de reunir ciencia, tecnología y educación a ambos lados del Mediterráneo. La sombra de la Luna será fugaz. Los datos que deje detrás pueden durar mucho más.


Más información en https://www.iac.es/en/projects/nate-science-brings-people-together-under-eclipses.

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