Un estudio sugiere que los humanos podrían haber explotado grandes mamíferos en Argentina hace más de 20 000 años. Publicado en la revista PLOS ONE por Miguel Delgado y sus colaboradores Mariano del Papa, Martin de los Reyes, Daniel G. Poiré, Nicolás Rascovan y Guillermo Jofré, de la Universidad Nacional de La Plata, se enfoca en el debate sobre cuándo llegaron los primeros humanos a América del Sur, un tema importante para entender cómo se dispersaron los humanos por las Américas y su posible papel en la extinción de grandes mamíferos al final del Pleistoceno.
El debate sobre este tema es complicado porque hay pocas pruebas arqueológicas directas sobre la presencia temprana de humanos y sus interacciones con animales.
En este estudio, los investigadores presentan evidencias de cortes en fósiles de mamíferos del Pleistoceno encontrados en las orillas del río Reconquista, al noreste de la región pampeana en Argentina. Los fósiles pertenecen a un gliptodonte, un pariente gigante de los armadillos, llamado Neosclerocalyptus.
El análisis estadístico muestra que las marcas de corte en partes de la pelvis, cola y armadura del cuerpo son consistentes con las hechas por herramientas de piedra, y su ubicación sugiere un proceso de despiece de partes con mucha carne. La datación por radiocarbono indica que estos fósiles tienen alrededor de 21 000 años, casi 6 000 años más antiguos que otras evidencias arqueológicas conocidas en el sur de Sudamérica.
Estos resultados coinciden con otros hallazgos recientes que indican la presencia humana en las Américas hace más de 20 000 años. Los fósiles son también prueba de las de las más antiguas interacciones humana con grandes mamíferos poco antes de que muchos de ellos se extinguieran.
Los hallazgos cuestionan el marco temporal tradicional que sitúa la llegada de los primeros humanos a las Américas hace 16 000 años.

