sábado, 10 enero 2026

Mi religión es la verdadera

¿Sorprende a alguien que el idioma polaco se hable solo en un lugar muy localizado de la Tierra, que es Polonia? Supongo que no. Y todo el mundo conoce la explicación: en Polonia las sucesivas generaciones que van viniendo al mundo aprenden a hablar el lenguaje de sus padres, y por eso se mantiene. Pero si, por ley, se prohibiera a los polacos hablar su lengua de ahora en adelante y se impusiera el inglés y los polacos cumplieran ese mandato, la siguiente generación de polacos hablaría inglés. Esa sería su “lengua materna”, se sentirían orgullosos de ella y probablemente hasta reclamarían a Shakespeare como un gran exponente  de la cultura literaria polaca.

Otro caso. ¿Sorprende a alguien que los amish (esa religión cuyos practicantes no aceptan muchos de los inventos modernos de la Humanidad) vivan todos localizados en las aldeas o pueblos amish de Estados Unidos? Dicho de otro modo: ¿por qué no son amish los habitantes de Buenos Aires en masa? Creo que la explicación es simple: porque también la religión, como una característica más de la persona, se transmite de padres a hijos. Independientemente de esto, los amish están convencidos de que su religión es la “verdadera”. Si no lo estuvieran, ¿seguirían practicándola?

Pues eso mismo pasa con todas las religiones. Exactamente lo mismo. La señora Magdalena Gutis Menderos, natural de Cifuentes de Arriba, es católica, apostólica y romana. Ni que decir tiene, ella cree que su religión es la verdadera, y eso es lo que le ha enseñado a sus hijos. Además, desde que eran pequeños les ha ido transmitiendo el temor a Dios y las ha ido enseñando a rezar para que pidan a “Dios” cosas diversas como aprobar todas las asignaturas o ascender en el puesto de trabajo.

Cada año, durante la procesión de la patrona de Cifuentes, la Virgen del Condominio, Dª Magdalena viste a sus hijos y marido de punta en blanco (chaqueta y corbata incluidas) y los conduce a la iglesia parroquial, donde la pía familia se arrodilla ante la imagen de la mencionada diosa (perdón, “virgen”), para pedirle mucha salud (y mucho dinero, si es posible).

Pero, me pregunto. Si la Dª Magdalena hubiera nacido en el Punjab indio, ¿sería católica? Es decir, esta señora es creyente te en la “religión verdadera” (el catolicismo) porque lo lleva en los genes o simplemente porque ha nacido en el seno de una familia católica que le ha ido inculcando las “verdades” católicas?

El mismo ejemplo podría decir de los practicantes de cualquier religión.

Cada cual tiende a creerse el centro del mundo y a considerar que sus creencias son las correctas y las de los demás las erradas.

Pero pónganse en el siguiente supuesto. Vienen ustedes del espacio y no conocen ninguna de las religiones de la Tierra. Acuden a ustedes representantes de todas ellas para intentar convertirlos, todos asegurando que su religión es la verdadera (y algunos, matando por ello). ¿Se decantaría usted por alguna de esas religiones como la “verdadera”?

No solemos tener perspectiva histórica. Si la tuviéramos y fuésemos menos egocéntricos repararíamos en que a lo largo de toda la historia han surgido religiones que después han muerto. ¿No creen que pasará exactamente lo mismo con la amish, la católica, la musulmana, etc.? ¿Creen que acabarán muriendo para dejar paso a nuevas religiones y a nuevos dioses, santos y demás cohorte celestial o más bien piensan que morirán todas excepto la “verdadera”, que es la suya?

En fin, dejémonos de reflexiones impías que lo único que vamos a conseguir con ellas es acabar cociéndonos en el infierno. Mientras tanto, sigamos creyendo en nuestras vírgenes y santos, asistiendo a las procesiones, pidiéndoles que a nuestros hijos les den la ansiada plaza en la oposición (aunque, como es lógico, eso suponga quitársela al hijo del vecino, porque el número de plazas es limitado)…

Y sintámonos orgullosos porque hemos tenido la inmensa fortuna de nacer en el seno de la comunidad que practica la religión verdadera.

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