domingo, 4 junio 2023

Cuando un cirujano se tiene que operar a sí mismo

Al azar

La historia del cirujano Leonid Rogozov que se operó el apéndice a sí mismo es un relato que parece increíble de determinación, deseos de vivir y valentía en medio de condiciones extremas.

En 1961, Rogozov, quien era médico de expedición en la Antártida, comenzó a experimentar síntomas de apendicitis. Debido a la ubicación remota de la base en la que se encontraba, la evacuación médica no era una opción viable y los suministros médicos eran escasos.

Después de evaluar su condición y consultar con colegas a través de radio, Rogozov decidió que tenía que operarse a sí mismo para sobrevivir. Junto con un ayudante para sostener un espejo y pasarle instrumental quirúrgico Rogozov realizó una apendicectomía utilizando un bisturí y anestesia local.

La cirugía tomó dos horas y media y fue exitosa, salvando la vida de Rogozov. Después de la operación, tuvo que permanecer en cama durante varios días antes de recuperarse por completo.

La historia de la autooperación de Rogozov se hizo conocida en todo el mundo y se convirtió en un ejemplo de la capacidad humana de sobrevivir y perseverar en situaciones extremas.

Vida posterior

Después de su increíble hazaña, Leonid Rogozov regresó a la Unión Soviética donde continuó trabajando como cirujano y dedicándose a la medicina en general. Se convirtió en profesor y jefe de departamento en el Instituto de Investigación de Problemas Médicos del Norte en San Petersburgo.

Rogozov también participó en expediciones médicas a lo largo de la Unión Soviética y otros lugares remotos del mundo, como Groenlandia y la Antártida. Además, publicó varios artículos y libros sobre sus experiencias y la medicina en condiciones extremas.

Murió en 2000 a la edad de 66 años a causa de un cáncer de pulmón. Sin embargo, su increíble hazaña en la Antártida ha quedado grabada en la historia como un ejemplo de la capacidad humana de adaptación y supervivencia en situaciones extremas.

Otros casos

Hay algunos otros casos documentados de personas que han realizado cirugías en sí mismas o en otros en situaciones extremas. No lo hicieron por gusto, desde luego, Estas tipo de hazañas son muy arriesgadas y siempre es preferible buscar ayuda médica. Pero las que se mencionan a continuación fueron las únicas alternativas posibles.

•    En 2009, un astronauta de la NASA llamado Michael Barratt tuvo que realizarse una extracción de diente a sí mismo mientras estaba en la Estación Espacial Internacional debido a que el dolor era insoportable.
•    En 2013, un hombre llamado Aron Ralston tuvo que amputarse parte de su propio brazo para liberarse de una roca que lo atrapaba durante una escalada en Utah, Estados Unidos.
•    En 2016, un médico en Siria llamado Muhammad al-Bayed realizó una cirugía de emergencia a un niño herido en la cabeza en una cueva subterránea durante un ataque aéreo, utilizando una linterna y un cuchillo.

Relacionado con esto, en algunos casos algunas personas han de “hacer de tripas corazón” y someterse a una cirugía mientras realizan alguna tarea. Por ejemplo, en 2019, un hombre de la India llamado Prakash Dasari se sometió a una cirugía de cerebro despierto en la que le eliminaron un tumor mientras tocaba la guitarra, lo que permitió a los cirujanos monitorear su actividad cerebral y ver qué partes usaba mientras tocaba el instrumento. De esta manera pudieron evitar dañar estas partes para no arruinar la carrera musical del paciente.

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