sábado, 10 enero 2026

El inventario de una farmacia del siglo XVII nos dice qué enfermedades se trataban

Los boticarios hacían ungüentos, pomadas y pócimas con polvo de momias, "aceite de lombrices" o ácido sulfúrico para tratar males como la sífilis o la peste.

Cuando entramos en una farmacia moderna encontramos estanterías ordenadas con medicamentos en cajas blancas y bien etiquetadas. Sin embargo, en el siglo XVII, las boticas eran espacios muy diferentes. Sus estantes estaban llenos de frascos que contenían plantas secas, raíces y partes de animales. Los boticarios se dedicaban a preparar ungüentos, pomadas y pócimas para tratar enfermedades como la sífilis o la peste.

Un inventario de una botica del siglo XVII ha revelado datos sorprendentes sobre los remedios de la época. Desde hierbas inofensivas hasta venenos potentes, el registro fue descubierto por Helen Cooke, química y voluntaria en el Museo de Nantwich, en Cheshire, Reino Unido. Su investigación sobre la historia del boticario Raphe Walley y sus prácticas médicas arrojó luz sobre los conocimientos farmacéuticos de la época.

Cooke trabajó en conjunto con Fabio Parmeggiani, del Politécnico de Milán, y Nicholas Wood, miembro de The Worshipful Society of Apothecaries. Su estudio derivó en actividades de divulgación como charlas, demostraciones químicas y una publicación accesible sobre historia local, cuyos hallazgos fueron publicados en el Journal of Chemical Education.

Guerra civil, viruela, peste…

El contexto histórico de Walley incluía la guerra civil inglesa, inundaciones en 1636, un brote de viruela en 1680-1681 y varias epidemias de peste. En ese entorno, las personas acudían a él en busca de remedios, muchos de los cuales pretendían prevenir o curar la peste. Entre ellos se encontraban ungüentos de tabaco, theriacs (preparaciones medicinales con múltiples ingredientes) y pilulae ruffi (una mezcla de áloe, mirra, azafrán y jarabe de limón con efectos laxantes).

Además, hay evidencia de que Walley asistió a soldados heridos en la Batalla de Nantwich. Sin embargo, lo que más intrigó a Cooke fueron los venenos en el inventario, algunos de los cuales tenían aplicaciones médicas. Se mencionan sustancias como azogue (mercurio), albayalde (carbonato básico de plomo), minio (óxido de plomo rojo) y arsénico, usados para tratar enfermedades como la sífilis.

Aunque algunos tratamientos eran efectivos, otros resultaban perjudiciales debido a la toxicidad desconocida en la época. El arsénico, por ejemplo, ha sido reutilizado en terapias modernas contra la leucemia, pero bajo estrictos controles.

Los boticarios también vendían productos de uso culinario, como anís, almizcle, ruibarbo y aceite de linaza, lo que demuestra que su labor iba más allá de la medicina.

«Olea chymica», una lista de aceites químicos que incluye el aceite de vitriolo, mejor conocido hoy como ácido sulfúrico / Cheshire Archives and Local Studies.

Inventario de una botica del siglo XVII

El inventario de esta farmacia, a falta de otros, puede considerarse representativo de la colección de remedios que poseían las boticas de la época. Este inventario concreto tiene más de 200 entradas en total y se ha estimado que elñ valor actual de los productos sería de unos 5500 euros actuales. Destacan los siguientes productos.

Olea chymica (aceites químicos)

Los obtenían por destilación de extractos de plantas.

  • Oleum vitrioli (ácido sulfúrico)
  • Oleum nux moschata (aceite de nuez moscada)
  • Spiritus castorii (aceite de ricino)
  • Oleum juniperi (aceite de enebro)
  • Oleum rhodii (aceite de lignum rhodium, un tipo de madera)

Emplastrum (emplastos)

  • «Melilot» – emplasto a base de grasas vegetales y animales, de color verde, usado para extraer «materia indeseable» de úlceras, etc.
  • Paracelsi (presumiblemente nombrado en honor a Paracelso; podría haber sido usado en embarazo y parto).
Jarra de «jarabe para «aceite de lombrices» del siglo XVIII / Science Museum Group Collection.

«Species» (sustancias variadas)

  • Lumbricos: lombrices vivas, utilizadas para hacer aceite de lombriz.
  • Para tratar contusiones, artritis, heridas de bala y otras dolencias.
La «mumias» eran restos momificados en polvo para tratar abscesos, fracturas y disentería / Wikimedia Commons.

Ingredientes brutos

Podrían haber sido usados en formulaciones medicinales o simplemente para cocinar. Ejemplos:

  • Anís
  • Salitre (nitrato de potasio)
  • Almizcle
  • Ruibarbo
  • Alcaparras
  • Incienso
  • Pulpa seca de coco
  • Especias
  • Aceite de linaza
  • Mumia (restos momificados en polvo, traducido como «brea» o «betún». En el siglo XII, se creía que las momias contenían betún debido a similitudes en sus propiedades).

Venenos

  • «White mercury» (sublimado corrosivo; probablemente cloruro de mercurio(II) (HgCl2); usado para tratar la sífilis y como antiséptico.
  • «Red lead» (Pb3O4, tetróxido de plomo, listado como minium; se afirmaba que era un buen ungüento para tratar llagas).
  • «White lead» (carbonato básico de plomo, 2PbCO3·Pb(OH)2); usado como ingrediente en ungüentos y emplastos; podría haber tenido aplicaciones cosméticas.
  • Arsénico (usualmente trióxido de arsénico, As2O3, conocido coloquialmente como «polvo de herencia» debido a su uso en envenenamientos; usado médicamente para tratar la sífilis).
  • «Quicksilver» (presumiblemente mercurio puro, ampliamente usado en el siglo XVII, probablemente combinado con otros ingredientes; según el herbolario Nicholas Culpeper era un tratamiento para la «sarna» (actualmente conocida como escabiosis).

Fuente: Julia Robinson en ChemistryWorld.

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